La defensa de Albertina Mangini, la funcionaria judicial bonaerense detenida en la causa que investiga un presunto esquema de captación de identidades y movimientos millonarios, prepara un nuevo planteo de libertad. El eje ya no es solo procesal. Es clínico.
Según informes médicos, psicológicos y psiquiátricos a los que tuvo acceso este diario, Mangini presenta un cuadro de pérdida de peso severa, restricción alimentaria y una descompensación ansioso-depresiva vinculada -según ella misma relató a los profesionales- a la situación legal y a las condiciones del encierro.
En subsidio, el entorno defensista, a cargo de Alfredo Gascón y Miguel Molina, apunta a una morigeración con detención domiciliaria y control de salud.
En la historia clínica describen a Mangini como una interna lúcida, orientada y con signos vitales normales. Pero el dato que cambia el tono del expediente es su peso: 45,3 kilos, con merma muscular generalizada y prominencias óseas visibles.
La paciente, según el mismo informe, dice que no come porque está ansiosa, angustiada y nerviosa por la causa.
En la evaluación psicológica, en tanto, se la describe ansiosa, angustiada, con llanto frecuente y preocupación por sus padres, de unos 80 años y con problemas de salud.
La evaluación menciona que la detenida refirió en más de una ocasión ideas lesivas.
La lectura de los abogados de la imputda es lineal: el encierro no es un escenario neutro para ese cuadro.
“Mangini no niega la existencia de la causa, pero plantea que la prisión preventiva, en estas condiciones, deja de ser una medida procesal y pasa a agravar un riesgo sanitario concreto”, indicó una fuente.
Mangini fue detenida el mes pasado a pedido de la fiscal Betina Lacki. La Cámara de Apelación y Garantías de La Plata ya rechazó un hábeas corpus y sostuvo que había riesgos de fuga y de entorpecimiento.
La investigación la señala como eslabón para captar personas vulnerables -en la hipótesis fiscal, a partir de su trabajo de coordinación con el Patronato de Liberados- y usar sus datos para abrir cuentas y mover fondos que, según la pesquisa, habrían alcanzado unos 27 mil millones de pesos, en parte ligados a juego clandestino online. Ella se negó a declarar, pero podría hablar en cualquier momento.
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