Raquel Noemí Boccardo, la enfermera del Servicio Penitenciario Bonaerense detenida en el marco de la causa por las presuntas torturas y abusos sexuales denunciados en la Unidad Penal N° 51 de Magdalena, declaró ante la Justicia y negó de manera categórica haber participado de los hechos que se le atribuyen.
La presentación fue realizada en las últimas horas, en el marco de una nueva etapa de las defensas de los imputados. Boccardo, asistida por el abogado Cristian González, expuso durante varias páginas su versión de lo ocurrido y cuestionó los elementos utilizados para vincularla con los hechos investigados.
Según sostuvo en su declaración, el 3 de junio de 2026 ingresó a la Unidad 51 para cumplir una guardia de Sanidad y fue convocada a la planta alta luego de que se produjera una pelea entre internas. Su tarea, afirmó, consistió en realizar controles psicofísicos y registrar las lesiones que pudiera observar, mientras que la seguridad y custodia del sector estaban a cargo del personal penitenciario correspondiente.
Uno de los episodios sobre los que se detuvo fue el relacionado con Mariana Florentin. Boccardo relató que fue convocada para asistirla después de un incendio y que, en una segunda intervención, la encontró sobre un colchón, temblando y consciente. Según su relato, la ayudó a tranquilizarse y a controlar la respiración, pero consideró que el cuadro observado no reunía las características de una convulsión generalizada.
La enfermera también rechazó haber omitido lesiones o haber confeccionado certificados falsos. En ese sentido, sostuvo que durante sus controles sí dejó asentadas lesiones que observó en otras internas, entre ellas Antonella Giudino López.
Otro de los ejes de su presentación fue el cuestionamiento a la figura de la denominada “participación necesaria”. Boccardo argumentó que no tenía funciones de custodia ni capacidad operativa sobre los agentes de seguridad y que su presencia en el lugar obedecía a una función sanitaria.
“Mi intervención fue exclusivamente sanitaria”, sostiene en distintos pasajes de su declaración, en la que también niega haber conocido o presenciado hechos de tortura o abuso sexual.
A lo largo del escrito, además, analiza las declaraciones testimoniales incorporadas a la imputación y marca diferencias respecto del momento en que habría intervenido frente a Florentin y otras internas. Su defensa sostiene que esas diferencias temporales son relevantes para determinar qué hechos pudo haber presenciado efectivamente.
Boccardo terminó solicitando que se valore de manera integral su declaración y que se descarte la existencia de un aporte indispensable, un acuerdo previo o una conducta de encubrimiento que permita atribuirle participación en las presuntas torturas y abusos sexuales investigados.
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