La causa contra Facundo Moyano sumó un elemento que vuelve a poner bajo la lupa el relato de Candela Arizaga. Un equipo especializado del Ministerio Público Fiscal porteño evaluó a la joven de 23 años tras el episodio ocurrido en Belgrano y concluyó que existen distintos factores de vulnerabilidad que podrían haber condicionado su declaración. El informe, elaborado por una psicóloga y una trabajadora social, contradice así la idea de que el cambio de versión de la joven alcanzaría para despejar las dudas sobre lo ocurrido.
Arizaga había declarado ante la Justicia que Moyano “no le pegó”, negó haber sufrido violencia de género y atribuyó el episodio a un brote psicótico que, según explicó, estuvo relacionado con el consumo de drogas y alcohol. En ese marco, contó que ella y Moyano habían consumido sustancias durante el fin de semana, aunque aclaró que la cocaína que consumió era de su propiedad y que no la había compartido con el exdiputado. También dijo no recordar buena parte de esa madrugada y pidió que se levantaran las restricciones que pesan sobre Moyano.
Sin embargo, las profesionales que la entrevistaron advirtieron que no pudieron obtener información suficiente para evaluar indicadores concretos de riesgo debido al estado “físico, mental y emocional” que presentaba la joven al momento de la entrevista. Según el documento, Candela estaba somnolienta y parcialmente desorientada, con dificultades para precisar qué había sucedido.
Moyano permanece imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. Ahora, la fiscalía avanza con pruebas y con la declaración de 14 testigos, entre policías, personal médico, trabajadores de seguridad, todos citados entre el 13 y el 31 de agosto.
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