Las imágenes quedaron grabadas en las cámaras de seguridad y también en la memoria de los comerciantes de la zona. El violento asalto cometido por dos motochorros en una dietética de 22 y 57 volvió a encender las alarmas en un sector de La Plata que durante años fue considerado tranquilo, pero que en las últimas semanas comenzó a acumular episodios de inseguridad que cambiaron la rutina de vecinos y trabajadores.
El caso tuvo una repercusión especial porque la víctima fue una sucursal de la cadena Wako, cuyos responsables revelaron a EL DIA un dato tan contundente como preocupante: la firma sufrió 43 robos en los últimos dos años y acumula 79 hechos de inseguridad en apenas tres años. Además, el local de 22 y 57 ya fue atacado tres veces en lo que va de este año.
Aunque horas después los sospechosos fueron detenidos tras protagonizar un raid delictivo, el hecho volvió a dejar al descubierto la sensación de vulnerabilidad que atraviesa a quienes viven y trabajan en esa zona de la Ciudad.
En una recorrida realizada por este diario, comerciantes de distintos rubros coincidieron en que el barrio ya no es el mismo. A pocos metros de la dietética funcionan una verdulería, un almacén, una carnicería, un pet shop y una parada de colectivos utilizada diariamente por decenas de vecinos que realizan sus compras o regresan de sus trabajos.
“Se escuchan muchos episodios de inseguridad”, contó la responsable de un almacén de la cuadra. Asimismo señaló que los relatos de vecinos afectados se volvieron cada vez más frecuentes. “En el barrio faltaría más seguridad”, sostuvo.
La comerciante explicó que los propios frentistas tuvieron que organizarse para intentar protegerse. Alarmas vecinales, grupos de WhatsApp y cámaras privadas son algunas de las herramientas que utilizan ante la falta de respuestas. “Es lo único que hemos podido hacer entre vecinos”, explicó.
También cuestionó los tiempos de respuesta cuando ocurre un delito. “Cuando llaman al 911 tarda demasiado. A veces queda en la nada y perdés más tiempo haciendo la denuncia”, afirmó preocupada.
Preocupación
La preocupación se extiende especialmente durante la noche. Según relató, son habituales las alertas por intentos de robo o hechos consumados contra personas que bajan del colectivo y caminan hacia sus viviendas. “Los vecinos están tocando la alarma y por el grupo nos enteramos de todo”, contó.
Desde un pet shop ubicado frente a la dietética asaltada también reconocieron un cambio en el clima del barrio. Una trabajadora contó que cuando llegó a la zona le hablaron de un lugar “súper tranquilo”, pero que la situación actual es diferente. “Han entrado a casas y también hubo hechos contra vecinos de acá cerca”, explicó.
El local permanece con la puerta cerrada y la atención se realiza mediante timbre. “Más que tener la puerta cerrada con llave no puedo hacer”, resumió. Lo cierto es que lo que hasta hace poco era un sector apacible de la Ciudad hoy convive con cámaras, alarmas y vecinos que permanecen atentos.
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