Familiares, amigos y allegados de Santiago Correa encabezaron este viernes una movilización frente a la Fiscalía de La Plata para exigir el esclarecimiento de su muerte y reclamar justicia. La concentración se realizó al mediodía sobre avenida 7, entre 56 y 57, bajo la consigna "Justicia por Santiago".
El caso generó una fuerte conmoción en la región luego de que el joven de 33 años fuera hallado sin vida en una vivienda de City Bell. Desde un primer momento, sus seres queridos rechazaron las versiones que apuntaban a una muerte autoinfligida y sostuvieron que Santiago fue víctima de un crimen.
Con carteles, fotos y mensajes de apoyo, los manifestantes pidieron que la investigación avance y que los responsables sean condenados. "Santiago tenía muchas ganas de vivir, él no se mató, a él lo mataron. Esa misma mañana habló con mi mamá y lo escuchó lo más bien", expresó una de sus hermanas durante la protesta.
La causa es investigada por el fiscal Patricio Barraza, titular de la UFI N° 6 de La Plata. En las últimas horas, los dos hombres señalados como sospechosos se negaron a declarar durante las indagatorias y posteriormente quedaron formalmente detenidos.
Además, los resultados preliminares de la autopsia aportaron elementos clave para la investigación. Los peritos detectaron múltiples heridas cortantes en el cuello y lesiones compatibles con maniobras defensivas, conclusiones que contradicen la hipótesis planteada por la defensa de los acusados.
Según relataron familiares y amigos, Correa trabajaba, estudiaba para recibirse de enfermero y tenía diversos proyectos personales. "Esperamos que se sepa toda la verdad", fue uno de los mensajes más repetidos durante una marcha marcada por el dolor, pero también por la búsqueda de respuestas.
Silencio de los acusados, detención formal y heridas defensivas
En el plano judicial, la causa penal que conduce el fiscal Patricio Barraza, titular de la UFI Nº 6 de La Plata, sumó resoluciones clave que complican la situación procesal de los dos sospechosos. Gastón Brazeiro (41), dueño de la propiedad de la calle 454 entre 24 y 25 donde aconteció el hecho, y Raúl Gallichini (49) se negaron a declarar en su audiencia de indagatoria, acogiéndose al derecho constitucional de guardar silencio. Tras la diligencia, el Juzgado de Garantías interviniente convalidó el pedido de la fiscalía y dictó la detención formal de ambos.
La hipótesis de la acusación sumó un respaldo fundamental a partir de las conclusiones preliminares de la autopsia. Los peritos forenses revelaron que el cuerpo de Correa presentaba múltiples heridas cortantes en la zona del cuello, además de diversas lesiones compatibles con intentos de defensa. Estos resultados contradicen los argumentos de la defensa de los imputados, liderada por el abogado Christian Parodi, quien alega que la víctima sufrió un "presunto brote psicótico" y que las heridas fueron autoprovocadas.
"Santiago tenía muchas ganas de vivir, él no se mató, a él lo mataron. Esa misma mañana habló con mi mamá y lo escuchó lo más bien", afirmó una de las hermanas de la víctima a este diario, descartando cualquier versión exculpatoria.
De acuerdo con los testimonios incorporados al expediente, Santiago trabajaba en una panadería, colaboraba laboralmente con su padre y le restaba un año para recibirse de enfermero. Además, se había anotado en el curso de guardavidas y planificaba construir su vivienda propia. Sus allegados confirmaron también que días antes había mencionado que viajaría a City Bell para encontrarse con una mujer, un dato que los investigadores buscan contrastar con las pericias telefónicas y tecnológicas en curso para reconstruir con precisión las últimas horas de la víctima.
SUSCRIBITE a esta promo especial