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Del dolor en La Plata a la pelea judicial en Kosovo

En una fecha cargada de tristeza, la madre de la joven de City Bell asesinada en 2023 recordó con EL DIA su larga lucha por justicia
Se cumplen tres años del asesinato de la joven de 27 años en Kosovo

Por Redacción

Tres años pasaron desde aquella madrugada del 1° de agosto de 2023 en la que la vida de María Clara Urdangaray se apagó en una habitación de hotel de Pristina, la capital de Kosovo. Tres años en los que el dolor nunca encontró descanso y en los que su familia transformó el duelo en una incansable lucha por justicia. Hubo un juicio, una condena contra el hombre acusado de asesinarla y una apelación que mantiene viva la esperanza de una pena mayor. Pero para sus padres, la historia todavía no terminó.

Hoy, en una fecha cargada de dolor para la familia, EL DIA habló con su madre, Magdalena Delmonte, quien compartió una reflexión sobre el camino recorrido desde aquella madrugada que marcó para siempre sus vidas. “Tres años de ausencia, de dolor y de una lucha inquebrantable por una justicia que aún permanece incompleta”, resumió.

María Clara tenía 27 años. Había viajado a Europa en 2022 en busca de nuevos proyectos. Primero se instaló en Barcelona y luego se mudó a Suiza junto a quien era su pareja, Endrit Nika. A fines de julio de 2023 ambos viajaron a Kosovo para asistir al casamiento del hermano de él. Horas después de esa celebración ocurrió el asesinato que conmocionó a La Plata, y que dio inicio a una larga batalla judicial a más de 12 mil kilómetros de distancia.

Qué dice el expediente

Según la reconstrucción que quedó incorporada al expediente judicial, las cámaras de seguridad ubicadas frente al hotel registraron los últimos minutos de María Clara con vida. Las imágenes muestran una violenta secuencia en la que, de acuerdo con la acusación, Nika la escupe, arrojó sus pertenencias a la calle, la aprisiona con la puerta del auto e incluso intenta embestirla con el vehículo. Apenas cincuenta minutos después de ingresar al hotel, la joven platense cayó desde el sexto piso del edificio.

Durante el juicio, las pericias científicas fueron determinantes. Los especialistas concluyeron que el cuerpo fue impulsado con fuerza y descartaron una caída accidental.

También establecieron la existencia de lesiones incompatibles con el impacto y compatibles con una agresión previa. A lo largo del proceso, además, el acusado modificó en tres oportunidades su versión de lo ocurrido, mientras que la evidencia fue desmintiendo cada una de sus explicaciones.

El 19 de febrero de este año, la Justicia de Kosovo lo declaró culpable y lo condenó a 18 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo. Sin embargo, para la familia esa pena resulta insuficiente frente a la gravedad del crimen. Por ese motivo, el pasado 22 de junio presentó una apelación para reclamar la prisión perpetua.

“Nosotros seguimos esperando una pena verdaderamente proporcional. Ojalá pronto me llamen para decirme que le otorgaron cadena perpetua”, expresó Magdalena a este diario, dejando en claro que el reclamo continúa intacto.

Amenazas dentro de la sala

En estos tres años, el camino también estuvo atravesado por episodios que profundizaron el sufrimiento. Días antes de conocerse la sentencia se difundió una cámara oculta en la que, según sostiene la familia, los padres del condenado organizaban el pago de dinero para intentar influir en el proceso judicial. Tras la lectura del veredicto, además, Magdalena fue amenazada dentro de la propia sala por un integrante de la familia Nika, un episodio que quedó registrado por cámaras de televisión locales y que evidenció el clima de hostilidad que debieron soportar durante el juicio.

El dolor comenzó incluso antes. Los padres de María Clara nunca recibieron un llamado de la familia del acusado para comunicarles la muerte de su hija. La noticia llegó a través de una publicación periodística desde Europa. “El silencio, el abandono y la indiferencia también fueron otra forma de violencia”, sostiene Magdalena.

A pesar de todo, rescata que nunca estuvieron completamente solos. Destaca el acompañamiento permanente de los abogados argentinos Lisa Rosselli y Adolfo Luna, quienes los asistieron desde el inicio, además del respaldo de familiares, amigos y vecinos que acompañaron cada paso de la búsqueda de justicia.

Tres años después, el vacío permanece intacto. También la convicción de que la memoria de María Clara no pertenece al pasado. “Tenía un nombre, una historia, una familia y una vida llena de proyectos que le fueron arrebatados”, escribió su madre Magdalena.

Y dejó una frase que resume el sentido de una lucha que aún continúa: “La memoria no pertenece al pasado. La verdad no se compra. Y la justicia no puede tener precio”.

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