Dos presos que permanecen alojados en cárceles bonaerenses fueron descubiertos mientras, según la investigación, planeaban atacar y asesinar a la fiscal de Boulogne María Paula Hertrig, la funcionaria que había intervenido en la causa que terminó con sus detenciones. El operativo fue realizado por la DDI de San Isidro y permitió secuestrar tres teléfonos que ahora serán peritados.
Los sospechosos fueron identificados como Martín Rettori, de 42 años, y Ariel Libertini, de 47. Ambos estaban detenidos en distintos establecimientos penitenciarios: Rettori se encontraba en el sector de máxima seguridad de la Unidad 31 de Florencio Varela, mientras que Libertini estaba alojado en la Unidad 21 de Campana.
La investigación comenzó a profundizarse después de que se detectaran comunicaciones entre ambos. Pese a la distancia, los dos mantenían contacto y, de acuerdo con la pesquisa, hablaban sobre una posible represalia contra Hertrig. En esas conversaciones aparecieron datos personales de la fiscal, información sobre sus vehículos, su domicilio y fotografías de integrantes de su familia.
El dato que encendió las alarmas surgió del análisis de un teléfono secuestrado en la investigación que había llevado a las detenciones. Allí aparecieron mensajes y elementos que, según los investigadores, permitieron reconstruir un posible plan para atentar contra la funcionaria.
La pesquisa también detectó que se había utilizado inteligencia artificial para obtener información sobre la fiscal. En particular, el análisis forense de un teléfono habría encontrado una consulta realizada a ChatGPT en la que se solicitaba una fotografía de Hertrig. Ese elemento quedó incorporado a la investigación junto con el resto de los datos encontrados.
A partir de las nuevas evidencias, el fiscal general adjunto de San Isidro, Ferrari, impulsó los procedimientos en las unidades penitenciarias. Ahora esos dispositivos serán sometidos a peritajes para determinar el alcance de las comunicaciones.
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