El conflicto se registra en el Barrio Parque Los Hornos V, en 142 bis entre 158 y 159. Los propietarios sostienen que cuentan con escrituras de sus departamentos bajo el régimen de propiedad horizontal y que el lote que pretenden cercar les pertenece, pero denuncian intimidaciones de un grupo de adolescentes, que utiliza el lugar para jugar al fútbol.
A partir de esa situación, una fuerte controversia mantiene a los vecinos en estado de alerta, ya que no puede avanzar con el cerramiento de un terreno que, según la documentación que exhiben, forma parte de la propiedad adquirida legalmente.
El conflicto tiene como eje al lote 9, sobre el cual los frentistas pretenden colocar un alambrado como medida de seguridad. Sin embargo, denuncian que desde que comenzaron a plantear el cierre del predio reciben amenazas y actos intimidatorios atribuidos a un grupo de adolescentes de la zona.
Según los denunciantes, se trata de una banda integrada por chicos y chicas de entre 12 y 16 años, que utiliza un sector del lugar como cancha de fútbol. Allí fueron instalados dos arcos, aunque los vecinos sostienen que se encuentran fuera de los límites del lote que se busca cercar.
La situación generó una creciente tensión entre quienes viven en el barrio y quienes utilizan ese espacio para otras actividades.
Los vecinos involucrados en el reclamo sostienen que cuentan con las escrituras correspondientes a los departamentos adquiridos bajo el régimen de propiedad horizontal y que la documentación establece los derechos sobre los espacios que forman parte del emprendimiento.
Los inmuebles habían pertenecido a la firma Decano Funes, que posteriormente ingresó en un proceso de quiebra. Sin embargo, los propietarios afirman que las operaciones mediante las cuales adquirieron sus viviendas fueron realizadas con anterioridad a la declaración judicial vinculada a la imposibilidad de la empresa de afrontar sus obligaciones y que las compras se efectuaron contando con los avales y formalidades legales correspondientes.
Por ese motivo, sostienen que el intento de colocar un alambrado no implica apropiarse de un espacio ajeno, sino delimitar y proteger un terreno que consideran propio.
El principal punto de preocupación para los vecinos, sin embargo, no es solamente la disputa por el uso del espacio.
La Policía, según manifestaron, avalaría la decisión de alambrar. La Municipalidad, en cambio, habría pedido cautela hasta que todo se aclare. El problema en el medio es la seguridad de los vecinos y el derecho de propiedad.
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