La marca del balazo todavía está en el piso. A pocos metros estaban una adolescente y su pequeña prima. Del otro lado del mostrador, sus padres intentaban entender qué estaba pasando mientras dos delincuentes, uno de ellos armado, habían irrumpido a los gritos en el local. Fueron segundos de terror que pudieron terminar en una tragedia y que dejaron a una familia trabajadora con miedo y una sensación de desamparo.
El hecho, tal como EL DIA informó en exclusiva en sus ediciones anteriores, ocurrió el último domingo en la carnicería La Cabaña, ubicada sobre calle 16 y 80, en Altos de San Lorenzo. El comercio abrió hace apenas dos meses y ese día, la jornada había comenzado con normalidad. Estaba lloviendo y en el interior se encontraban la propietaria, Laura, su marido, una hija adolescente y una sobrinita. También estaba la madre de Laura, que permanecía en la vereda.
Todo cambió cuando dos hombres aparecieron en la puerta. Según relató Laura a EL DIA en el lugar del hecho, ingresaron con extrema violencia. Uno de ellos avanzó unos pasos y efectuó un disparo contra el piso. La bala impactó en el suelo y terminó desviándose hacia otro sector del local.
El estruendo paralizó a todos. “Mi hija y mi sobrina estaban paradas justo en ese lugar”, contó la comerciante. De milagro, ninguna de las dos resultó herida.
Las imágenes de las cámaras de seguridad muestran la secuencia y permiten escuchar con claridad los gritos y las amenazas. Mientras uno de los asaltantes exigía dinero y se movía de un lado al otro del comercio, el otro comenzó a cargar mercadería.
La familia entregó el efectivo que tenía. Era la recaudación de la jornada. Pero los delincuentes no se conformaron con eso.
Uno de ellos comenzó a sacar los cortes de carne de las góndolas y llevarlos hasta el auto que habían dejado sobre la vereda. Primero cargó con las manos. Después tomó un balde, lo vació y comenzó a llenarlo con carne.
Fueron y vinieron varias veces. Según contó Laura, hicieron alrededor de tres viajes hasta el auto. Se llevaron los cortes más grandes que encontraron y prácticamente vaciaron sectores completos de la carnicería: carne vacuna y cerdo, mientras dejaron de lado otras mercaderías, como el pollo.
“TEMÍ POR LA VIDA DE MIS HIJAS”
“Me decía que estábamos regalados”, recordó la comerciante. La frase hacía referencia a que el local todavía no tenía rejas. En medio del robo, Laura les pidió por sus hijas. Uno de los ladrones le preguntó si las chicas eran sus hijas y le aseguró que no les haría nada. Pero el arma ya había sido utilizada y el miedo dentro del local era total.
En otro momento de la secuencia, el hombre armado se agachó y comenzó a buscar algo en el piso. Según explicó Laura, aparentemente buscaba la vaina servida del disparo. No pudo encontrarla porque había quedado escondida junto al sector donde tenían el carbón.
La madre de la comerciante, que había observado parte de la secuencia desde la vereda, también fue amenazada. Una vez que los asaltantes se retiraron, quedó el desconcierto y el temor entre quienes habían quedado expuestos a una situación que pudo terminar de la peor manera. “Temí por mi vida, pero más por la vida de mis hijas y de mi familia”, relató Laura a EL DIA, todavía afectada.
La denuncia fue radicada en la comisaría Octava. Sin embargo, más de 48 horas después del robo, la familia asegura que no había recibido novedades sobre la investigación. “Ninguna. Ni un llamado, nada. Ni se acercó nadie”, señaló Laura. Ahora, mientras esperan que los responsables sean identificados, el miedo ya quedó instalado.
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