El tránsito sigue cobrando vidas en La Plata (25), una ciudad donde las estadísticas no dejan de crecer. Pero si tomamos como parámetro de análisis la Región Capital en su conjunto, con Berisso y Ensenada, el panorama es aún más preocupante.
Los números ya no son una excepción, sino una tendencia en crisis.
En lo que va de 2026, teniendo en cuenta los tres distritos, se registraron 30 víctimas fatales por incidentes viales, como se dijo 25 de ellos en La Plata, tres en Berisso y las dos restantes en Punta Lara, Ensenada.
Detrás de esa cifra hay un dato que se repite una y otra vez: 21 de los fallecidos viajaban en motocicleta, lo que confirma que los conductores de este tipo de vehículos están expuestos a un peligro mayor.
Los últimos días volvieron a reflejar esa realidad. Entre el fin de semana y la jornada de ayer, se registraron graves siniestros que dejaron como saldo dos jóvenes fallecidos.
La primera tragedia ocurrió durante la mañana del último sábado, cuando un violento choque en la esquina de 1 y 60 terminó desencadenando la muerte de Nahuel Patri, de 26 años.
El hecho quedó registrado en una causa por lesiones culposas, aunque el joven finalmente murió en el hospital San Martín a raíz de las heridas sufridas, según surge de las actuaciones judiciales.
Voceros ligados al expediente mencionaron que quien viajaba como acompañante en ese rodado, Rodrigo Nahuel Torres Nieva (26), declaró que el accidente fue cerca de las 07.30.
También que ambos circulaban por Diagonal 79 y que, al llegar al cruce con 1 y 60, teniendo luz verde habilitante del semáforo, dos autos le obstruyeron el paso y provocaron su caída. Lo que siguió lamentablemente ya fue expuesto en esta crónica.
Los jóvenes se dirigían hacia sus domicilios y habían compartido unos panchos en un puesto gastronómico de la zona.
Con el correr de las horas, la noticia del fatal desenlace provocó una profunda conmoción entre familiares y amigos, que inundaron las redes sociales con mensajes de despedida. Uno de ellos resumió el impacto de la pérdida:
“La vida me golpeó otra vez y pegó donde realmente duele. Tengo el corazón hecho trizas. La angustia y el dolor se apoderaron de mí otra vez. Dios necesita un ángel y te llevó con él. Ahora estás en los brazos de la abuela, junto con el abuelo y tu primo Leo. No es un adiós, es un hasta siempre”, dijo una familiar en su cuenta de Facebook.
Mientras el dolor por esa muerte aún atravesaba a su entorno, este martes por la mañana otro motociclista volvió a protagonizar un grave accidente.
El siniestro ocurrió alrededor de las 09.35 en la intersección de 120 y 79, donde, por causas que son materia de investigación, una Honda Wave 110 colisionó con un camión Ford Cargo.
Al arribar al lugar, efectivos del Comando de Patrullas encontraron al conductor de la moto, Pedro García, de 27 años, tendido sobre el pavimento con fuertes dolores. Minutos después comenzó a convulsionar, por lo que se solicitó de urgencia una ambulancia del SAME, que lo trasladó al Hospital San Martín para recibir atención médica, aunque finalmente se produjo su deceso. Vivía en Berisso.
El camión era conducido por un hombre de 67 años, quien no sufrió lesiones. Sí un fuerte shock nervioso.
En el lugar trabajó Policía Científica realizando las pericias accidentológicas y ambos vehículos fueron secuestrados para determinar la mecánica del choque.
Los dos episodios vuelven a poner el foco sobre una problemática que se agrava con el paso de los meses.
Las estadísticas muestran que las motos concentran siete de cada diez víctimas fatales registradas este año en la Región.
A ello se suman factores como la alta circulación de estos vehículos, la vulnerabilidad de quienes los conducen y una combinación de imprudencias, infraestructura deficiente y siniestros cuyas responsabilidades aún deben ser determinadas por la Justicia.
Con 30 muertes en poco más de seis meses, el tránsito dejó de ser una sucesión de casos aislados para convertirse en una de las principales causas de tragedias cotidianas en la Región.
Cada nuevo siniestro no solo incrementa una estadística preocupante, sino que deja familias destruidas y una pregunta que vuelve a repetirse: qué más debe ocurrir para que las cifras empiecen a bajar.
Los especialistas y distintas ONG dedicadas al tránsito destacan que en este tema no hay magia. Es prevención y educación. También estrictos controles y sanciones severas para quienes incumplan la normativa vial.
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