Un comerciante de 65 años, que tiene un local en la zona de Plaza Paso, no solo sufrió en la tarde de ayer el robo de una camioneta Hyundai Grand Santa Fe a escasos minutos de haberla dejado estacionada, sino que además corroboró que todos los sistemas de seguridad “están disociados” y, por ende, no cumplen con su finalidad.
La víctima, de nombre Julio, le contó ayer a este diario que se percató del hecho entre las 14.50 y las 15.05 y que enseguida llamó al 911. “La operadora me preguntó que me había pasado y le conté que se acababan de robar mi vehículo. Me preguntó la patente -AB433WL- y me dijo enseguida curso la novedad. Pero no se le ocurrió saber si era un Fitito, un Taunus o un tanque de guerra. Le tuve que dar todas las características del rodado”.
Siempre a decir del damnificado, “no terminé de cortar con el 911, que vi una patrulla municipal. La paré enseguida para avisarle del robo y el chofer me dijo `ya aviso a la Policía. Quédese acá que viene un móvil`”.
“Lamentablemente me cansé de esperar el patrullero y me fui a la comisaría segunda a hacer la denuncia, donde no sabían nada del robo. Por eso no hay forma de que algo pudiera salir bien en esta Ciudad. La camioneta es 2017 y la amaba. La verdad, fue un disgusto enorme. Pero también ver cómo funciona todo. O en realidad, ver que todo funciona mal”, expresó indignado.
Según Julio, en el barrio son habituales los robos. Pese a que se trata de una zona céntrica, a escasas cuadras de Tribunales y otras dependencias oficiales, “hay mucha inseguridad”.
“No entiendo cómo las cámaras no captaron a los ladrones. Cuando avisé, era imposible que estuvieran a más de 20 cuadras de distancia. Por eso pregunto si el Centro de Monitoreo sirve para algo o cuenta con gente capacitada para hacer esa tarea”, comentó siempre con una mirada crítica del sistema.
Al parecer, los autores del robo eran profesionales, sobre todo por la forma y la rapidez con que dieron arranque a la camioneta para darse a la fuga.
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