Una grave denuncia de trabajadoras encendió la preocupación en un comercio del centro de La Plata, donde varias empleadas habrían sufrido problemas de salud durante sus jornadas laborales. Según los testimonios recibidos por EL DÍA, algunas debieron acudir a una guardia médica y una de ellas sufrió una reacción alérgica severa que motivó su traslado al Hospital San Martín.
En medio de los episodios, el establecimiento fue clausurado por Agentes de Control Urbano de la Municipalidad de La Plata, aunque todavía no se dieron más detalles de los motivos y todo está en investigación. Las trabajadoras apuntaron contra las condiciones sanitarias del lugar y advirtieron sobre la presencia de fuertes olores químicos en un depósito, además de presuntos problemas de higiene. Las causas de las descompensaciones y las condiciones denunciadas deberán ser determinadas por las autoridades competentes.
De acuerdo con el relato de una de las empleadas, los síntomas comenzaron mientras cumplía con sus tareas habituales. La mujer aseguró que sintió ardor en la garganta y una fuerte reacción en la piel, que luego habría derivado en dificultades para respirar, inflamación corporal y dos desmayos.
Ante esa situación, sus compañeras y el personal de seguridad solicitaron asistencia médica y la trabajadora fue trasladada al Hospital San Martín, donde recibió atención y logró ser estabilizada.
La denunciante manifestó sus sospechas sobre las condiciones del establecimiento y señaló que en el depósito se percibían fuertes olores químicos. También aseguró que, durante esa misma jornada, les informaron que el personal de limpieza había encontrado excremento, orina y ratas dentro del local.
Por el momento, no se cuenta con información que permita confirmar que los problemas de salud denunciados hayan sido provocados por una sustancia presente en el comercio.
Denuncias por las condiciones laborales
Además de los problemas de salud, otra de las trabajadoras que se comunicó con este diario describió un escenario de presuntas irregularidades laborales. Según su testimonio, las empleadas trabajarían sin registrar y recibirían descuentos salariales por situaciones como llegar un minuto tarde u olvidarse la identificación.
También denunció que debían permanecer ocho horas de pie y que disponían de apenas 15 minutos para comer. En su relato, aseguró que varias compañeras comenzaron a presentar síntomas y tuvieron que concurrir a centros de salud.
La mujer sostuvo, además, que algunas trabajadoras habrían recibido advertencias sobre posibles consecuencias laborales si abandonaban sus puestos para buscar atención médica. Estas afirmaciones forman parte de las denuncias de las empleadas y no cuentan, hasta el momento, con una resolución que permita establecer responsabilidades.
La carta documento a la que accedió EL DÍA
En paralelo, EL DÍA accedió en exclusiva a una carta documento enviada por una de las trabajadoras, en la que intimó a la empresa empleadora a regularizar su situación laboral y reconocer las condiciones en las que, según afirma, prestaba servicios.
En el documento, la empleada sostiene que ingresó a trabajar el 11 de septiembre de 2026 bajo relación de dependencia, con tareas de asesora de ventas y repositora. También detalla una jornada de lunes a lunes, de 9.30 a 18.30, con un franco semanal, y un salario de 216.000 pesos por semana.
La trabajadora intimó a la firma a que, dentro de los dos días hábiles de recibida la notificación, aclarara y regularizara la relación laboral, con la inscripción correspondiente ante los organismos estatales. Asimismo, reclamó diferencias salariales, aguinaldo y vacaciones adeudadas, además de los aportes y contribuciones sociales y la acreditación de cobertura de una aseguradora de riesgos del trabajo (ART).
En la carta documento también dejó planteada la posibilidad de considerarse injuriada y despedida por responsabilidad de la empleadora si no se atendían sus reclamos. Además, formuló reservas para eventuales planteos judiciales vinculados con la normativa laboral y reclamó una reparación por los daños que, según sostiene, se habrían generado.
La intimación constituye la posición formal de la trabajadora frente a la empresa y no implica, por sí misma, que las irregularidades denunciadas hayan sido acreditadas judicialmente.
Piden que se investiguen las condiciones sanitarias
Las empleadas reclamaron que se investigue lo sucedido y que se determinen las condiciones sanitarias y laborales en las que desarrollaban sus tareas. La preocupación se centra tanto en el origen de los síntomas que describieron como en la respuesta que, según sus versiones, recibieron durante las emergencias.
La clausura del establecimiento suma un nuevo elemento al caso, aunque resta conocer el motivo formal de la medida, qué organismo la dispuso y si se realizaron inspecciones o estudios que permitan establecer las causas de los episodios denunciados.
Mientras tanto, las trabajadoras buscan visibilizar lo ocurrido y reclaman que se esclarezcan los hechos para evitar que situaciones similares vuelvan a afectar a otras personas.
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