La tranquilidad que durante años caracterizó a buena parte de Gonnet parece cada vez más difícil de sostener. En los últimos días, una serie de episodios delictivos volvió a encender la preocupación entre los vecinos de la zona norte de La Plata, con un punto particularmente sensible alrededor de 495 y 25, donde se registraron al menos tres intentos o hechos de entradera en un corto período.
La situación adquiere todavía mayor preocupación por el lugar en el que se concentran algunos de estos episodios: en las inmediaciones de la Escuela Primaria N° 36 “Dr. Carlos Luis Spegazzini” y a pocas cuadras de la República de los Niños. Allí, según relataron vecinos, los delincuentes volvieron a moverse con una violencia y una impunidad que generan temor entre quienes viven y circulan diariamente por el sector.
En las últimas horas se conocieron al menos dos entraderas en las inmediaciones de 495 y 25. En uno de los casos, los delincuentes lograron ingresar a una vivienda y redujeron a una persona. En otro, ocurrido prácticamente a la vuelta, los movimientos de los asaltantes fueron advertidos a tiempo y el ingreso pudo ser evitado.
Pero detrás de esos episodios hay historias que permiten dimensionar el nivel de temor que quedó instalado. Una de las vecinas que sufrió uno de esos intentos contó a EL DIA que los delincuentes eran varios, estaban armados y actuaban con una determinación que le hizo pensar que efectivamente iban a entrar a la casa. El miedo fue tal que, después del episodio, decidió abandonar momentáneamente su vivienda. “El susto es increíble”, reveló, todavía afectada por lo ocurrido.
La seguidilla generó rápidamente comentarios entre quienes viven en la zona. Algunos vecinos describieron una presencia policial insuficiente y reclamaron mayor cantidad de patrullajes. Otros aseguraron que durante las noches pueden escucharse motos, corridas y silbidos en las calles, mientras que las alarmas vecinales se activan ante la presencia de personas o vehículos que circulan de manera sospechosa.
El temor, dicen, ya comenzó a modificar hábitos. Hay vecinos que aseguran que después de las 20 prefieren no salir, mientras que algunos comercios optan por cerrar más temprano. También se volvió habitual, según los relatos, extremar las precauciones al regresar a casa: dar una vuelta adicional a la manzana, observar los alrededores antes de ingresar el auto o esperar para asegurarse de que no haya nadie merodeando.
Y el problema no se limita al cruce de 495 y 25. En las últimas semanas, distintos hechos volvieron a poner a Gonnet y Villa Castells en el centro de las preocupaciones por la inseguridad.
UNA SEGUIDILLA QUE PREOCUPA
Uno de los casos que generó más indignación fue el asalto sufrido por un adolescente con hipoacusia sensorial mientras esperaba el micro en 13 y 480, en el límite entre Barrio Savoia y Villa Castells. El episodio ocurrió en una zona que los vecinos describen como oscura y con escasa vigilancia.
También en Gonnet, en 491 y 27, vecinos denunciaron el robo de un bolsón con materiales de construcción y expresaron su hartazgo frente a una sucesión de hechos que, según sostienen, se repite con demasiada frecuencia.
A ese episodio se sumó otro asalto ocurrido en 495 entre 29 y 30, donde -según denunciaron- dos delincuentes que se movilizaban en una moto abordaron a un vecino que esperaba a su pareja frente a su domicilio. La víctima tenía su motocicleta estacionada en la puerta cuando los asaltantes aparecieron a bordo de una moto roja. Uno de ellos descendió, lo amenazó y se apoderó del rodado. Todo ocurrió, según contó el damnificado, en apenas unos segundos.
La secuencia terminó además con disparos, cuyo origen el hombre no pudo determinar con precisión. La Policía llegó al lugar y encontró abandonada la moto en la que se movilizaban los ladrones, además de un bolso con pertenencias que serían de otra víctima.
La preocupación también se extiende hacia otros sectores de la zona norte. Una vecina planteó que la Policía debería profundizar la búsqueda de los delincuentes en la zona de la cantera de Hernández, donde, según afirmó, suelen reunirse personas durante distintas horas del día. Otra residente vinculó los hechos recientes con un asalto que había sufrido anteriormente en 492 y 15 y cuestionó la falta de respuestas frente a una situación que, desde su perspectiva, dejó al barrio prácticamente a merced de los ladrones.
Mientras tanto, los vecinos sostienen que algunos patrulleros recorren sectores puntuales, como las inmediaciones del arroyito de diagonal 11 y 25, pero consideran que ese despliegue no alcanza para contener la sucesión de episodios.
La postal que describen es la de un barrio que comenzó a vivir con miedo: calles que se vacían temprano, alarmas que se activan durante la madrugada, motos que despiertan sospechas y vecinos que miran hacia atrás antes de abrir la puerta de sus casas.
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