Cristian “Pity” Álvarez expresó haber experimentado una sensación de “tristeza” tras la segunda audiencia del juicio por el crimen de Cristian Díaz, asesinado de cuatro disparos el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Samoré de Villa Lugano.
“Estoy triste, pero ahora no”, fue la frase del exlíder de Viejas Locas e Intoxicados, al responder la pregunta de un cronista que lo esperaba a la salida del Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional Nº 29 de la Ciudad de Buenos Aires.
La primera en declarar fue Verónica Román, madre de la segunda hija de Cristian Díaz. La mujer describió el impacto que el crimen tuvo en la adolescente, que tenía ocho años cuando mataron a su padre, y reclamó una condena para el músico.
“No veo que haya un arrepentimiento de lo que hizo. Es como que no le importa. Si tiene que pagar, que pague. Así como puede cantar y salir, también puede ir preso”, dijo.
Luego fue el turno de Alejandro Marcelo Pedroso, un vecino del barrio Samoré que aseguró haber escuchado los disparos desde su departamento. Contó que, al asomarse a la ventana, vio el cuerpo de Díaz tendido sobre la vereda y escuchó a la joven que acompañaba a “Pity” gritar: “¿Qué hiciste, Cristian?”. También recordó haber visto al músico alejarse en auto y afirmó que, hasta entonces, era un vecino más del barrio. “Nunca imaginamos que podía llegar a hacer eso”, declaró.
La tercera testigo fue Agustina Inbernoz, quien declaró por Zoom desde Estados Unidos. La joven, que en ese momento era pareja de “Pity” Álvarez, solicitó no ver al músico durante su testimonio.
A pedido de la joven, los medios tampoco pudieron estar presentes en la sala. Según pudo saber este medio, la chica contó que fue Cristian Díaz quien encaró a Álvarez y comenzó a provocarlo en busca de una pelea. Sin embargo, aclaró que cuando escuchó las detonaciones se dio vuelta y, por ese motivo, no vio el momento en que se efectuaron los disparos.
Inbernoz también admitió que, mientras escapaban del lugar, arrojó el arma homicida a una alcantarilla de la autopista Dellepiane por pedido de “Pity”. Luego confirmó que ambos se dirigieron a Pinar de Rocha, aunque dijo no recordar cuánto tiempo transcurrió entre el crimen y la llegada al boliche.
El cierre de la jornada quedó en manos de Raúl Alberto Prieto Inbernoz, amigo de “Pity” y padrastro de Agustina. El hombre contó que el músico llegó al boliche y le dijo “Maté a un chabón”, aunque admitió que en ese momento creyó que se trataba de una broma.
También reprodujo el relato que le hizo su hijastra sobre la pelea previa al homicidio: según dijo, Díaz habría hostigado durante varios minutos a Álvarez con insultos, escupitajos, empujones y frases como “Pegame un tiro si tenés huevos” y “Yo soy el más poronga del barrio”.
Pasadas las 15.20, la segunda audiencia llegó a su fin. Con dificultad para caminar por las secuelas de una operación de cadera, “Pity” abandonó el tribunal acompañado por su hermana, Silvina; dos primos; su mánager, Santiago Ríos y su ex abogado, Sebastián Queijeiro.
El juicio se reanudará mañana a las 10 tras el cuarto intermedio dictado por los jueces Gustavo Goerner, Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro.
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