Muchos delincuentes optan por moverse de madrugada, esperando tener a la impunidad como aliada, porque las calles quedan desiertas de testigos.
Por lo general, esa modalidad les resulta provechosa. Pero, en ocasiones, algunas situaciones atentan contra sus planes y deben resignarse a quedarse con las ganas.
Fue lo que sucedió el viernes último en un complejo habitacional del barrio San Carlos, delimitado por las calles 34 a 36 desde 140 hasta 142.
Vecinos de la zona informaron que dos jóvenes que se movilizaban en bicicleta, intentaron entrar en una vivienda del lugar.
Sin embargo, en medio del profundo silencio de la noche, el propietario de una de esas fincas se percató de la maniobra y no lo dudó: “Agarró un arma de fuego y disparó, supuestamente al aire, lo cual sirvió para que esos desconocidos huyeran enseguida corriendo por calle 34”, citó un frentista.
La secuencia fue captada por una cámara de seguridad, que mostró no solo las corridas de los sospechosos, sino también gritos y las detonaciones, que fueron varias.
En el barrio denunciaron que no fue un hecho aislado, porque los mismos jóvenes “quisieron abrir autos estacionados”.
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