La declaración de Matías Morla marcó ayer uno de los momentos más esperados del juicio por la muerte de Maradona. El exapoderado del astro defendió con firmeza al neurocirujano Leopoldo Luque, elogió el trabajo del psicólogo Carlos Díaz y cuestionó las condiciones de la internación domiciliaria en la que falleció Diego el 25 de noviembre de 2020.
Durante más de dos horas ante el Tribunal Oral en lo Criminal N°7 de San Isidro, Morla sostuvo que Maradona “amaba” a Luque y que ambos mantenían “una confianza tremenda”, al tiempo que afirmó que el médico era el profesional de mayor confianza del ex capitán de la Selección argentina.
También destacó la labor del psicólogo Carlos Díaz, uno de los imputados, al calificarlo como “un fenómeno” y asegurar que realizó un “trabajo excelente” para tratar las adicciones y el estado anímico de Diego. Incluso reveló que existían tensiones dentro del equipo médico, al señalar que Luque mantenía diferencias con Díaz y que llegó a sentir celos por la influencia que tenía sobre el paciente.
Uno de los pasajes más fuertes de su testimonio estuvo relacionado con la vivienda del barrio San Andrés, en Tigre, donde Maradona pasó sus últimos días. Morla calificó la elección de esa casa como “un desastre”, “una ridiculez” y “una vergüenza”. Aseguró que nunca estuvo de acuerdo con la internación domiciliaria en ese lugar porque la habitación era “extremadamente precaria”, no contaba con aparatología médica ni una ambulancia y responsabilizó a los médicos por esa decisión.
El abogado también recordó que una semana antes de la muerte notó a Maradona con una “voz robótica” y aseguró que el propio Diego le dijo por teléfono que no se sentía bien.
Sobre el final, Fernando Burlando reprodujo audios intercambiados entre Morla y Luque con fuertes insultos dirigidos a las hijas de Maradona. Tras escucharlos en la sala, el Matías Morla pidió disculpas y reconoció sentirse “avergonzado”.
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