Durante la protesta, los vecinos remarcaron que la medida tomada no sería la última si no reciben respuestas. Entre los reclamos aparecen pedidos de mayor cantidad de patrulleros, más presencia policial en horarios considerados críticos y mejoras en las herramientas de prevención, como cámaras de seguridad y luminarias. “Necesitamos que en estas últimas horas estemos publicando en todas nuestras redes y grupos el alarmazo”, habían expresado algunos organizadores antes de la medida. También cuestionaron que, pese a reuniones y pedidos realizados ante autoridades, la situación no habría mostrado cambios profundos. Aunque la tormenta complicó la noche, los vecinos decidieron igualmente hacer sonar sus reclamos. El ruido de las alarmas y cacerolas buscó funcionar como una señal de alerta frente a una preocupación que, según expresaron, atraviesa cada vez a más barrios de la Región.
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