Ni las garitas de vigilancia, ni los cercos perimetrales, ni el acceso restringido alcanzaron para frenar un nuevo golpe de la inseguridad en la Región. En un contexto marcado por robos violentos casi a diario en distintos barrios de La Plata, ahora el delito volvió a atravesar las fronteras de un barrio privado y dejó al descubierto una preocupación que crece incluso entre quienes buscan resguardarse en urbanizaciones cerradas.
El episodio ocurrió durante la madrugada del último martes dentro del barrio privado “Latitud 34”, ubicado en la zona de Arana, sobre 90 entre 146 y 152. Allí, una familia fue sorprendida mientras dormía por una banda integrada por al menos cuatro delincuentes encapuchados que ingresó a la vivienda tras cortar el alambrado perimetral y forzar una ventana.
De acuerdo a la reconstrucción realizada por fuentes policiales, el ataque comenzó cerca de las 4 de la madrugada. Los ladrones irrumpieron en la propiedad mientras un matrimonio, de 39 y 41 años, descansaba junto a su familia. Todo sucedió en cuestión de minutos y bajo un clima de extrema tensión.
Según denunciaron las víctimas, los delincuentes tenían los rostros cubiertos y utilizaban guantes. Uno de ellos además portaba un arma de fuego. Una vez dentro de la casa, redujeron a los moradores y les ataron las manos mientras recorrían los distintos ambientes buscando objetos de valor.
Los ladrones actuaron con rapidez y aparente conocimiento del lugar. Revolvieron habitaciones, cargaron pertenencias en un bolso y también utilizaron una sábana para trasladar elementos robados antes de escapar a pie. Entre los objetos sustraídos alcanzaron a identificar un drone, dinero en efectivo y prendas de vestir, aunque con el correr de las horas las víctimas intentaban determinar si faltaban más pertenencias.
Pese a la violencia del hecho, ninguna de las personas asaltadas sufrió heridas y no fue necesario solicitar asistencia médica.
El llamado al 911 activó un operativo policial en toda la zona. Patrulleros comenzaron recorridas preventivas mientras efectivos de la subcomisaría de Arana y personal de Policía Científica trabajaban dentro del predio privado en busca de rastros que permitan identificar a los responsables.
MÁS DAÑOS EN EL BARRIO
En paralelo, otro vecino del mismo barrio también reportó daños en el cerco perimetral de su propiedad, aunque aclaró que no sufrió faltantes. Ese dato reforzó la sospecha de que la banda habría ingresado y escapado atravesando varios sectores del complejo.
Fuentes vinculadas a la investigación señalaron que el caso vuelve a instalar la preocupación por el avance del delito incluso en urbanizaciones cerradas, un fenómeno que vecinos de distintos sectores de la Región vienen denunciando desde hace tiempo.
Es que en medio de una seguidilla de entraderas, escruches y asaltos cada vez más violentos, muchos habitantes comenzaron a advertir que las medidas tradicionales de seguridad ya no alcanzan para garantizar tranquilidad, ni siquiera en barrios con vigilancia privada y accesos controlados.
La situación genera temor porque este tipo de urbanizaciones suelen ser elegidas justamente por familias que buscan reducir riesgos frente al avance de la inseguridad en zonas urbanas y suburbanas. Sin embargo, casos como el ocurrido en Arana muestran que las bandas delictivas también logran vulnerar esos perímetros mediante maniobras planificadas.
Por estas horas, la investigación busca determinar cómo lograron ingresar los delincuentes, si hubo tareas previas de inteligencia y si contaron con apoyo externo.
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