El juicio contra Cristian “Pity” Álvarez por el homicidio de Cristian Maximiliano Díaz tuvo en las últimas horas su audiencia número 14, con dos relatos propuestos por la defensa y un episodio que obligó a interrumpir momentáneamente el debate: el músico manifestó sentirse mal mientras seguía las declaraciones por videoconferencia desde la clínica de salud mental Solar Colonial, en Castelar, donde permanece internado.
La jornada estuvo marcada por el relato de la madre de la hija del cantante, quien durante aproximadamente una hora y media describió los conflictos que, según afirmó, su expareja mantenía con vecinos del barrio Samoré, en Villa Lugano. La mujer brindó una versión favorable al exlíder de Viejas Locas e Intoxicados y sostuvo que un grupo de personas lo hostigaba. “Lo volvían loco”, resumió.
En su declaración, describió un entorno atravesado por robos, consumo de drogas y amenazas. También aseguró que ella había atravesado situaciones conflictivas con vecinos y afirmó que Cristian Díaz le había robado una mochila a Álvarez. Según su versión, ese episodio había sido denunciado.
La frase más fuerte llegó cuando se refirió directamente al homicidio por el que el músico está siendo juzgado. “El ‘Pity’ limpió el barrio de la mugre”, afirmó. Y agregó que, después de lo ocurrido, algunas personas estaban contentas porque, según sostuvo, Díaz era “el chorro del barrio”.
La testigo también recordó que Álvarez había recibido tres disparos aproximadamente un mes antes de un recital en Racing. De acuerdo con su relato, el músico había bajado a comprar drogas y quedó en medio de un robo en el que recibió los impactos de bala.
Durante el intercambio hubo momentos de tensión cuando la Fiscalía y el juez Juan María Ramos Padilla le pidieron que identificara a los vecinos a los que hacía referencia. El magistrado llegó a reclamarle que se dirigiera a él con respeto.
El segundo testimonio de la jornada fue el de un amigo de la infancia de Álvarez, con quien creció en el barrio Samoré. El hombre aseguró que el cantante le había contado en distintas oportunidades que sentía “pánico” de bajar a la calle por las amenazas de personas que se reunían cerca de su edificio y le exigían dinero.
El testigo dijo que él mismo había sufrido hechos de violencia en el barrio. Relató que en una ocasión un hombre lo amenazó con una cuchilla para pedirle plata y que, en otro episodio, lo golpearon dentro del edificio para robarle.
El Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 29 dio por finalizada la audiencia luego de escuchar a ambos testigos, aunque inicialmente estaba prevista la declaración de más personas. El juicio continuará el miércoles 21 de octubre. Álvarez seguirá conectado por videoconferencia desde la clínica de Castelar, mientras el tribunal avanza con la ronda de testimonios y la producción de pruebas.
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