La inseguridad viene modificando las costumbres de los vecinos de distintos barrios de La Plata, pero en Los Hornos la sensación de vulnerabilidad parece haber llegado a un punto límite. Después de una seguidilla de robos y episodios cada vez más violentos, en los grupos vecinales comenzó a circular una propuesta que hasta hace poco podía parecer impensada: organizar entre los propios habitantes una suerte de sistema de vigilancia barrial para intentar protegerse ante la falta de respuestas que, según denuncian, encuentran frente al avance del delito.
La iniciativa surgió en los últimos días en conversaciones entre vecinos y plantea organizar recorridas nocturnas por distintas zonas del barrio. La idea contempla contar con personas que puedan desplazarse en vehículos, acompañar a quienes llegan a sus casas, permanecer atentos al cierre de los comercios y recorrer las calles durante la noche.
No se trata de una empresa ni de un servicio formal ya constituido, sino de una propuesta que comenzó a discutirse entre particulares y que rápidamente encontró adhesiones en los vecinos. Para algunos, la alternativa aparece como una medida desesperada frente a una situación que sienten fuera de control. Otros, en cambio, advierten que una organización de este tipo requeriría una planificación seria, división por zonas, turnos y personal capacitado.
Uno de los aspectos que más preocupación generó en el intercambio fue precisamente la posibilidad de que quienes realicen esas recorridas deban enfrentarse a delincuentes que actúan cada vez con mayor violencia. Algunos vecinos plantearon incluso la necesidad de contar con personas armadas y con la correspondiente autorización legal, una discusión que deja expuesto el nivel de desesperación que se atraviesa.
La intención, según explicaron quienes impulsan la idea, sería mantener un esquema accesible para los vecinos que quieran participar y coordinar previamente su funcionamiento. Antes de avanzar, se analiza realizar una reunión para determinar cómo podría implementarse.
La propuesta tuvo una recepción importante en los grupos vecinales y, aunque surgieron cuestionamientos y dudas sobre su viabilidad, hubo un punto de coincidencia: la sensación de que ya no se puede vivir permanentemente en alerta.
Es que la idea aparece en medio de una sucesión de episodios que alimentó la bronca y la preocupación en Los Hornos. En las últimas horas, por ejemplo, vecinos difundieron el robo de una moto ocurrido en 145 y 67, donde dos delincuentes armados se apoderaron del vehículo.
Pero uno de los episodios que más repercusión generó durante este mes fue el sufrido por un comercio de ropa deportiva ubicado en 155 entre 69 y 70. Los delincuentes rompieron los candados y la puerta para ingresar y se llevaron distintos elementos del local. El golpe no fue solamente económico: el impacto sufrido por sus responsables fue tal que decidieron cerrar el negocio.
En ese contexto, las cámaras de seguridad, las alarmas y los grupos de comunicación entre vecinos ya aparecen como herramientas insuficientes para quienes sienten que el delito sigue avanzando. Ahora algunos buscan dar un paso más y organizarse para vigilar las calles durante la noche.
No es la primera vez que un barrio platense analiza medidas extremas ante una situación de inseguridad. El año pasado, vecinos de La Loma llegaron a colocar carteles en distintos puntos con advertencias dirigidas a los delincuentes y anunciaron que se organizarían para defenderse ante eventuales ataques. Aquella reacción también había expuesto el hartazgo de quienes aseguraban sentirse abandonados frente a los robos.
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