Horas después del violento episodio, Tomás, propietario de la cafetería y dueño del automóvil robado, habló con EL DIA y aseguró que el mayor alivio fue que ninguno de los empleados sufriera lesiones. “Recibimos un montón de mensajes y siempre respondía lo mismo: lo bueno fue que a los chicos no les pasó nada. La integridad física de ellos está perfecta. Todo lo material queda en un segundo plano”, expresó.
Según contó, los delincuentes ingresaron cerca de las 6.30, redujeron al personal y actuaron con rapidez. “Entraron, los tiraron al piso, les sacaron los celulares y manotearon la llave de mi auto. Cuando los chicos quisieron salir a pedir ayuda, vieron que ya estaban escapando con el vehículo y ahí arrancó la persecución”, relató. Aunque posteriormente se confirmó que el arma utilizada era una réplica, sostuvo que durante el robo nadie podía advertir esa diferencia. “En ese momento uno no se da cuenta si es de verdad o no”, señaló. Como comerciante de Tolosa, también describió un panorama preocupante. “En estos últimos meses la Policía dejó de estar tan cerca de estas cuadras. Hace falta más patrullaje”, afirmó.
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