“No condenen a un inocente para honrar un ídolo”. Con esa frase, el abogado Francisco Oneto cerró ayer su alegato y pidió la absolución de Leopoldo Luque en el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona. Después de ocho horas de exposición, la defensa del neurocirujano cuestionó las pruebas de la acusación, apuntó contra la Junta Médica y buscó despegar a su cliente de las decisiones que rodearon la internación domiciliaria en el country San Andrés, en Tigre. Roberto Rallín, su otro defensor, fue más allá y aseguró que Luque fue elegido como el “chivo expiatorio” de la causa.
Ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, los abogados sostuvieron que el exmédico de cabecera no estaba a cargo de la internación domiciliaria y que su intervención se limitaba al seguimiento de la operación por el hematoma subdural. También rechazaron que Maradona hubiera atravesado horas de agonía antes de morir y afirmaron que se encontraba lúcido y con capacidad para decidir sobre su salud.
La defensa solicitó la absolución de todos los cargos y, de manera subsidiaria, pidió que se le imponga la pena mínima de dos años por homicidio culposo, sin detención ni inhabilitación para ejercer la medicina. Luque enfrenta pedidos de condena de entre 12 y 16 años de prisión por parte de la Fiscalía y las querellas.
“Condenar a un inocente para honrar un ídolo no es Justicia, es convertir a un inocente en un chivo expiatorio”, afirmó Oneto al finalizar su exposición. Antes, había cargado contra los acusadores: sostuvo que no probaron la responsabilidad de su cliente y cuestionó la construcción de la imputación por homicidio con dolo eventual. “Hay un error y el error es el juicio”, lanzó.
Rallín también defendió la inocencia del neurocirujano y remarcó que se presentó a declarar en doce oportunidades durante el debate. “Para la acusación Leopoldo Luque fue el chivo expiatorio de esta causa. Podríamos decir que es un perejil”, expresó. En el cierre, les pidió a los jueces que, cuando el caso sea revisado dentro de dos siglos, quede asentado que no lo condenaron porque “todavía hay jueces en San Isidro”.
Señalaron a Pomargo
Uno de los puntos más fuertes del alegato fue el intento de desligar a Luque de la organización de los cuidados en la casa de Tigre, donde Maradona murió el 25 de noviembre de 2020. Oneto sostuvo que su cliente ya no era el médico de cabecera en noviembre de ese año, sino que su función estaba vinculada con la neurocirugía. Como respaldo, mencionó que el último recibo de sueldo como médico personal correspondía a octubre.
Los abogados afirmaron que Luque no eligió la casa y señalaron a Maximiliano Pomargo, cuñado de Matías Morla, como quien se ocupó de esa cuestión. También apuntaron contra Nancy Edith Forlini, jefa de Cuidados Domiciliarios de Swiss Medical y otra de las acusadas. “La internación tenía dueña, la manejó” la prepaga “a través de Forlini”, sostuvo Rallín.
Tras el extenso alegato de los abogados de Luque, comenzó la exposición de Nicolás D’Albora, defensor de Forlini, cuya jornada también estuvo marcada por cuestionamientos a la acusación. El letrado aseguró que “la causa de muerte de Maradona no está probada” y denunció una “doble vara” en los pedidos de pena: señaló que la Fiscalía y las querellas solicitaron la absolución del médico Pedro Di Spagna, pero reclamaron hasta 16 años de prisión para su clienta, pese a que ambos recibieron la misma información.
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