Nadia Beller dejó en la jornada de ayer la clínica Las Américas de Santa Cruz de la Sierra, donde permanecía internada desde el ataque a balazos que sufrió el lunes 17 de agosto. La abogada y activista boliviana fue dada de alta después de cinco días de internación y, antes de retirarse, volvió a cargar contra su expareja, el consultor político argentino Fernando Cerimedo, a quien acusa de haber ordenado el atentado para silenciarla.
Sus declaraciones se conocieron mientras Cerimedo permanece detenido en el penal de Palmasola, luego de que la Justicia boliviana le dictara 180 días de prisión preventiva por tentativa de feminicidio. El juez Wilson Espada consideró que existen riesgos procesales que justifican la medida mientras avanza la investigación.
Beller, que fue atacada por dos hombres que simulaban ser repartidores y que todavía son buscados, aseguró que el objetivo del ataque no habría sido solamente terminar con su vida. “Fernando Cerimedo me quiso matar porque podía contar todo lo que sabía”, afirmó en una entrevista a Clarín antes de abandonar el hospital.
La mujer sostuvo además que el Cerimedo tenía una fuerte influencia dentro del gobierno del presidente Rodrigo Paz y que mantenía reuniones frecuentes con el mandatario, pese a que desde el Ejecutivo intentaron relativizar ese vínculo tras su detención.
Beller aseguró que Cerimedo le hablaba de los negocios que realizaba en Bolivia y Argentina y que tenía acceso directo a información sobre el funcionamiento del poder. Según su relato, el consultor no contaba con un cargo formal, pero tenía una oficina dentro del Palacio de Gobierno. También afirmó que manejaba contactos dentro de las fuerzas de seguridad.
En ese sentido, Beller volvió a referirse a los mensajes que, según sostiene, forman parte de la evidencia incorporada a la causa. Aseguró que allí aparecen comunicaciones vinculadas con el ataque y sostuvo que Cerimedo habría recibido información sobre lo ocurrido después de los disparos. “Esa gente estaba para informarle si me moría o no y en qué momento me disparaban”, afirmó Beller.
La mujer también apuntó contra el dinero que, según dijo, manejaba el consultor. Relató que él le habría contado que en Buenos Aires facturaba alrededor de 800 mil dólares mensuales.
Mientras tanto, la causa avanza por varios frentes. La Policía detuvo a un hombre señalado como quien habría facilitado el arma calibre 22 utilizada en el ataque y un ciudadano colombiano se presentó voluntariamente para negar ser uno de los sicarios. Los investigadores aseguran que ya tienen identificados a los posibles autores materiales y continúan buscándolos.
Cerimedo, en tanto, permanece encerrado en Palmasola. A través de sus abogados, hizo llegar un mensaje en el que sostuvo que le “destruyeron la carrera y la vida” por algo que, según afirmó, “no está comprobado”. Su defensa ya apeló la prisión preventiva.
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