“Está llorando. Le pasó algo a Gabi”. Ese fue el llamado que recibió el padrastro de Gabriela y que lo hizo salir corriendo del trabajo rumbo a su casa. En ese primer momento, sin saber todavía la dimensión de lo ocurrido, imaginó que su hijastra podía haber sufrido una agresión. Nunca pensó que la noticia sería mucho peor: la mujer de 39 años había sido asesinada y su pareja había reconocido el femicidio.
“Estoy shockeado, no entiendo nada”, relató en diálogo con EL DIA, todavía atravesado por la incredulidad. A la conmoción se sumó otro dato que la familia intentaba asimilar: la hija de un año y medio que Gabriela tenía con el acusado estaba en Jujuy, adonde el hombre habría viajado para dejarla al cuidado de su hermana.
El familiar contó que Gabriela había vivido un tiempo con su pareja en Tierra del Fuego. Él, según relató, trabajaba allí, aunque era oriundo del norte del país. Después de comprar una casa en La Plata, hacía aproximadamente tres meses, ambos se instalaron en barrio Hipódromo con la pequeña.
Pero detrás de esa mudanza y del proyecto de comenzar una nueva etapa, según el testimonio del padrastro, había una relación que generaba preocupación. “Era muy tóxico, muy tóxico”, recordó. Según explicó, el hombre mantenía una actitud de control que dificultaba incluso el contacto de Gabriela con sus propios familiares.
El padrastro contó que hacía alrededor de un mes que no tenía contacto con ella. Hoy, ese recuerdo se mezcla con la impotencia de no haber imaginado que la situación terminaría de semejante manera. Familiares de la mujer también le habían aconsejado que se separara de su pareja, un antecedente que ahora cobra otra dimensión frente a la investigación.
En medio del dolor, hay otra imagen que golpea a quienes conocían a Gabriela: los ocho perros que tenía en la propiedad. De acuerdo con lo que contaron sus familiares, ella amaba a los animales. Tras el crimen, quedaron solos en la casa que había comprado hacía apenas unos meses.
Mientras la Justicia trabaja en el caso, para sus seres queridos, Gabriela no es solamente la mujer asesinada en barrio Hipódromo: es la hija, la hermana y la madre cuya ausencia dejó una herida imposible de comprender.
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