La Justicia de La Plata intenta determinar si la muerte de un hombre en situación de calle fue provocada directamente por un disparo que presentaba en una pierna o si el fallecimiento obedeció a otra causa médica, ya que la víctima vivía a la intemperie y, sufrió un paro cardiorrespiratorio, mientras permanecía internada por la herida de bala.
La investigación, a cargo de la fiscal María Eugenia Di Lorenzo, también busca establecer cómo ocurrió el ataque y quién efectuó el disparo.
La causa fue caratulada prima facie como “averiguación causales de muerte” y será el informe forense el que pueda despejar todas las dudas y certificar si el deceso obedeció al balazo o a otra situación clínica.
Según informaron fuentes seguras, el hecho comenzó a investigarse el martes por la noche, cuando un hombre identificado como Nazareno Joaquín Badía Gallo, de 28 años, fue hallado herido en la zona de las calles 18 y 79, en Altos de San Lorenzo.
La víctima, que se encontraba en condiciones de plena vulnerabilidad, sin un techo donde refugiarse, presentaba una herida de arma de fuego en una pierna y fue trasladada inicialmente al hospital San Juan de Dios. Allí recibió atención médica y fue estabilizada, para luego ser derivada al hospital San Martín, donde permanecía internada.
De acuerdo con los voceros consultados, las circunstancias en las que recibió el disparo son aún desconocidas y forman parte de la investigación.
Por esa razón, se solicitó colaboración al Gabinete Homicidios de la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI) La Plata para intentar reconstruir los momentos previos al hecho e identificar a los autores.
Sin embargo, la pesquisa tomó otro rumbo cuando, alrededor de las 08.00 de ayer, los investigadores fueron notificados de que el paciente había fallecido producto de un paro cardíaco.
Los informantes indicaron que el hombre presentaba problemas cardíacos de base y, un cuadro de deshidratación severa, presuntamente vinculado a consumos problemáticos de alcohol y estupefacientes. Ese dato abrió la posibilidad de que el disparo no haya sido, por sí solo, la causa inmediata del deceso.
Por ese motivo, los investigadores aguardan ahora los resultados de la autopsia y de otros peritajes, que serán determinantes para establecer si la lesión sufrida en la pierna desencadenó la muerte o si existieron otros factores clínicos que derivaron en la falla coronaria.
En paralelo, los detectives intentan establecer quién disparó y en qué contexto ocurrió el ataque. Hasta el momento no hay detenidos y el expediente no cuenta con imputados.
Fuentes de la investigación señalaron además que el fallecido registraba antecedentes penales y causas judiciales previas, entre ellas expedientes por tentativa de hurto, hurto, violación de domicilio, daño y robo simple tramitados en distintos fueros de La Plata.
El caso genera especial atención porque, si finalmente la Justicia concluye que el disparo fue la causa directa de la muerte y la causa es recaratulada como homicidio, se trataría del quinto crimen registrado en julio en la Ciudad.
En ese escenario, julio pasaría a consolidarse como el mes más sangriento de 2026 en La Plata, ya que en las últimas semanas se registraron otros cuatro asesinatos en distintos barrios, una seguidilla de hechos violentos que mantiene en alerta a las autoridades y a los vecinos.
Por ahora, la clave del expediente estará en los estudios forenses: deberán responder si Nazareno Joaquín Badía Gallo murió por el disparo recibido o si su fallecimiento fue consecuencia de una condición de salud extremadamente deteriorada que derivó en el paro cardíaco fatal.
LA SAGA SANGRIENTA
La agresión ocurrida en Altos de San Lorenzo se produce en un contexto de extrema violencia en la Ciudad.
La seguidilla de violencia comenzó el 8 de julio, cuando un efectivo de la Policía Federal Argentina se defendió de un intento de robo en la zona de Camino Centenario y 476, en City Bell. El agente abatió a uno de los presuntos asaltantes e hirió a otro, en un episodio que quedó bajo investigación judicial para determinar las circunstancias del enfrentamiento.
Cinco días después, el 13 de julio, la violencia escaló con tres homicidios en pocas horas. En 133 entre 524 y 525, en San Carlos, fue hallado sin vida Emanuel Ezequiel Orieta (32), quien presentaba dos disparos en la zona de las costillas. Ese mismo día, en 413 y 152, en Arturo Seguí, fueron asesinados a balazos Joaquín Jeremías Ponzo Mehlin (39) y Mauro Gil (35).
Ahora, la muerte del hombre baleado en 18 y 79, cuya causa aún intenta esclarecer la Justicia, podría ampliar esa trágica lista y confirmar el homicidio número 14 en lo que va del año.
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