Cinco meses de denuncias, llamados a la Policía, peleas casi a diario y un incesante movimiento de personas a cualquier hora. Ese es el escenario que, según denuncian vecinos de El Mondongo, se vive desde hace meses alrededor de un pasillo ubicado en calle 65 entre 120 y 121, donde aseguran que funciona un presunto punto de venta de estupefacientes. Cansados de convivir con esa situación, decidieron volver a hacer público el reclamo por temor a que el conflicto siga escalando.
El caso se suma a una serie de denuncias que EL DIA viene reflejando en las últimas semanas sobre distintos sectores del barrio. El último operativo que desbarató una organización acusada de comercializar cocaína en la denominada Zona Roja volvió a poner en agenda una problemática que los frentistas sostienen desde hace décadas: el preocupante avance del narcomenudeo y sus consecuencias en la vida cotidiana.
En esta oportunidad, el reclamo apunta a un pasillo situado en 65 entre 120 y 121. Allí, según relataron distintos vecinos, desde hace más de cinco meses observan un permanente movimiento de personas que ingresan y salen del lugar durante todo el día y también en horas de la madrugada.
Los frentistas aseguran que realizaron reiteradas denuncias ante las autoridades y que, pese a ello, la situación continúa sin cambios. Según afirmaron, la presencia policial suele responder a llamados por disturbios, aunque sostienen que las intervenciones no lograron modificar el panorama.
“Ya no se puede vivir así. No es un problema de una sola familia; toda la cuadra está cansada”, resumió uno de los vecinos al explicar por qué decidieron volver a visibilizar el caso.
Siempre de acuerdo con el relato de los habitantes del sector, el lugar se transformó en un punto de encuentro donde son frecuentes el consumo de drogas en la vía pública, las discusiones, las peleas y otros episodios que alteran la tranquilidad del barrio.
“Hay personas consumiendo a cualquier hora, gente orinando en la calle y durante la madrugada también se producen robos a quienes pasan por la zona”, describieron. Para muchos, el mayor temor es que la violencia continúe creciendo y termine derivando en hechos todavía más graves.
Los vecinos sostienen que el presunto vendedor señalado por ellos sería una persona conocida en el barrio y con antecedentes penales. Sin embargo, remarcan que esa circunstancia forma parte de comentarios y versiones que circulan en la zona y que será la Justicia la que deba determinar cualquier responsabilidad en torno a los hechos denunciados.
Más allá de ese caso puntual, el planteo vecinal apunta a una problemática mucho más amplia. “Queremos que esto se conozca porque sentimos que las denuncias quedan en la nada. No queremos esperar a que pase una tragedia para que alguien haga algo”, expresaron a este diario.
“QUEREMOS VIVIR TRANQUILOS”
El reciente reclamo encuentra puntos de contacto con otros episodios ocurridos en El Mondongo.
Días atrás, una investigación de la Superintendencia de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas permitió desbaratar una organización acusada de vender cocaína en la denominada Zona Roja. El operativo terminó con tres detenidos y el secuestro de más de dos kilos de cocaína, un arma de fuego, dinero en efectivo y elementos utilizados para fraccionar estupefacientes.
La pesquisa concluyó que la organización utilizaba el trabajo sexual como pantalla para comercializar droga en la vía pública y, según estimaron los investigadores, el cargamento secuestrado podía transformarse en más de 53 mil dosis, con un valor de venta superior a los 538 millones de pesos.
Ese procedimiento volvió a darle fuerza a un reclamo histórico de los vecinos, quienes desde hace años sostienen que la problemática excede ampliamente la prostitución callejera y que alrededor de esa actividad se consolidaron distintos circuitos vinculados al narcomenudeo, la violencia y la inseguridad. De hecho, muchos frentistas ya comenzaron a referirse al sector como la “Zona Blanca”, en alusión al incesante movimiento de cocaína que, según denuncian, se registra durante las noches.
En ese contexto, incluso fue presentado en el Concejo Deliberante un proyecto para declarar el “Estado de Alerta por Narcomenudeo” en El Mondongo, con el objetivo de reforzar los controles y recuperar el espacio público.
Ahora, la denuncia de los vecinos de 65 entre 120 y 121 vuelve a reflejar una preocupación similar. Aunque se trata de un punto distinto al de la Zona Roja, los frentistas advierten que el problema comienza a extenderse hacia otros sectores del barrio y reclaman una intervención sostenida antes de que la situación termine completamente fuera de control.
“Lo único que queremos es volver a vivir tranquilos”, fue el mensaje con el que resumieron un reclamo que, aseguran, lleva mucho tiempo esperando respuestas.
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