La inseguridad volvió a instalarse como la principal preocupación entre los vecinos de 34 entre 131 y 132, en el barrio La Cumbre, donde aseguran que los delitos se repiten a cualquier hora del día y bajo distintas modalidades. El temor crece semana tras semana y muchos afirman que duermen con un ojo abierto. “Vivimos pendientes de cualquier ruido”, resumió uno de los frentistas, que aseguró que la tranquilidad que caracterizaba a la zona quedó en el olvido.
En las últimas horas, cámaras de seguridad registraron a delincuentes merodeando nuevamente por el lugar. En las imágenes se observa cómo toman fotografías de distintas viviendas, una maniobra que los vecinos interpretan como una tarea de inteligencia previa a futuros robos. En otro video, los ladrones aparecen llevándose una motocicleta por encima de la reja de una casa, actuando con total tranquilidad y sin temor a ser descubiertos.
Pero los robos callejeros, al voleo o de motos no son el único problema. Los habitantes del barrio también denuncian violentas entraderas ocurridas durante la madrugada. En algunos de esos hechos, las víctimas fueron amenazadas, reducidas, maniatadas e incluso golpeadas mientras los delincuentes revisaban cada ambiente de las viviendas en busca de dinero y objetos de valor.
Los vecinos sostienen que 2026 marcó un fuerte deterioro de la seguridad en la zona. Aseguran que los hechos delictivos son cada vez más frecuentes y que la sensación de impunidad crece ante la escasa respuesta de las autoridades. “Antes eran casos aislados, ahora pasa todas las semanas y a cualquier hora”, comentaron.
Uno de los principales reclamos apunta al accionar policial. Según denuncian, en reiteradas oportunidades los llamados al 911 no obtienen una respuesta rápida o, cuando los móviles llegan, los delincuentes ya escaparon. También cuestionan que las denuncias terminan perdiéndose entre trámites burocráticos, mientras los hechos se repiten sin que aparezcan medidas concretas de prevención.
Frente a ese panorama, muchos vecinos comenzaron a organizarse por su cuenta. Los grupos de WhatsApp barriales funcionan las 24 horas para alertar sobre movimientos sospechosos y compartir imágenes captadas por cámaras particulares. Además, algunos decidieron implementar guardias “en vela”, para alertar ante cualquier situación extraña. Aunque reconocen que no es la solución ideal, sostienen que es la única herramienta que encontraron para intentar disuadir a los delincuentes.
La preocupación también se refleja en los cambios que hicieron muchas familias en sus viviendas. Rejas más altas, cámaras de seguridad, reflectores con sensores de movimiento, alarmas monitoreadas y hasta perros guardianes forman parte de las medidas que fueron incorporando con el paso de los meses. “Cada uno invierte lo que puede para protegerse, pero sentimos que nunca alcanza”, lamentaron en contacto con EL DIA.
La Cumbre es un barrio que viene creciendo de manera sostenida, con nuevos loteos y familias que eligieron instalarse en busca de tranquilidad. Sin embargo, ese desarrollo convive con sectores vulnerables y asentamientos cercanos que, según los propios vecinos, se convirtieron en puntos desde donde parten muchos de los delincuentes que luego cometen robos en la zona.
El malestar también alcanza a comerciantes y trabajadores, que aseguran haber modificado sus rutinas por miedo. Muchos evitan salir o regresar de noche, mientras que otros optan por no dejar vehículos en la calle, aun por pocos minutos.
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