Un nuevo caso de violencia juvenil ocurrió durante las últimas jornadas en La Plata, cuando grupos de jóvenes se volvieron a enfrentar en la zona céntrica. Piñas, patadas y rondas de adolescentes alentando, volvieron a sembrar preocupación en las comunidades educativas.
El reciente hecho ocurrió en la zona de 57 entre 5 y 6, cuando dos jóvenes rodeados por varios grupos, protagonizaron una brutal pelea mientras eran incentivados a golpear con violencia. El episodio vuelve a poner el foco en la gravedad del caso y en las consecuencias que pueden derivar este tipo de enfrentamientos.
Tras el brutal "round", donde se arrojaron golpes de puño feroces y hasta patadas voladoras, ambos adolescentes se chocaron las manos en una clara señal de que solo se trató de una "práctica deportiva", tras ser alertados por la presencia de policías en las inmediaciones.
Según indicaron en el medio digital HyD, las escenas de violencia tuvieron como protagonistas a alumnos de instituciones educativas que se encuentran a escasas cuadras, en horarios donde los adolescentes hacen su ingreso o salen de estos mismos establecimientos.
Esta problemática, que ocurre desde hace años, genera nuevamente preocupación en las escuelas por la gravedad de este tipo de enfrentamientos. El principal temor radica en que un golpe o una caída al suelo pueden provocar lesiones peligrosas que no son tenidas en cuenta por los mismos jóvenes.
Los antecedentes recientes
Meses atrás, algunos alumnos del Albert Thomas se enfrentaban a puño limpio en lo que parecía ser una pelea con ciertas reglas y al finalizar cada “round” se abrazaban en un gesto que remite a lo deportivo.
Sin embargo, lejos de respetar la premisa central de la película, de estas peleas no solo se habla sino que también se registran en videos que rápidamente circulan entre los estudiantes, amplificando una práctica que ya dejó de ser marginal para convertirse en parte de la cotidianeidad escolar.
No se trata de riñas espontáneas surgidas dentro del aula, sino de enfrentamientos organizados, casi como una versión improvisada de boxeo callejero, donde los estudiantes se enfrentaron en un “ring” armado sobre calle 58, entre 1 y 115, detrás del edificio escolar. Allí, rodeados por sus compañeros que observan, alientan y filman, los jóvenes protagonizan una actividad que, aunque intenta encuadrarse en códigos deportivos, se desarrolla por fuera de cualquier idea del cuidado psico físico.
Los trabajadores del establecimiento, con desconcierto, creen que este fenómeno viene de vieja data. “Esto viene de años, se organizaban las peleas en el Bosque casi todos los días”, revelaron desde el cuerpo docente a este diario semanas atrás.
Estos encuentros se dieron en paralelo a las peleas “reales”, por denominarlas de alguna manera, que ocurrieron en el último tiempo en el establecimiento y que terminaron con una de las involucradas apartada de la institución. Por ese motivo los chicos decidieron parar por un tiempo con los encuentros, pero ya con las aguas más calmas las sesiones pugilísticas retomaron su curso habitual.
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