Mientras continúa la conmoción por la muerte de las siete personas que viajaban a bordo del helicóptero que se estrelló en el Parque Provincial Ischigualasto, en San Juan, la investigación avanza para determinar qué provocó el accidente. En las primeras horas posteriores a la tragedia, una de las hipótesis que comenzó a tomar fuerza fue la escasa visibilidad provocada por la intensa neblina que cubría la zona durante la mañana del miércoles, aunque los investigadores también analizan la posibilidad de una falla mecánica en la aeronave.
El intendente del departamento Valle Fértil, Mario Riveros, confirmó que las condiciones meteorológicas eran adversas al momento del siniestro. "Estaba en mi despacho para la apertura de la capacitación y, de repente, el jefe del Escuadrón 4 de la Policía de San Juan nos informó que el helicóptero había sufrido un accidente. Luego me comuniqué con Defensa Civil y me indicaron que en ese momento había neblina en la zona", explicó el jefe comunal.
El fenómeno reducía considerablemente la visibilidad en una región caracterizada por su relieve montañoso y de difícil acceso, un factor que pudo haber influido en el vuelo. Sin embargo, los investigadores evitaron sacar conclusiones apresuradas y ordenaron peritar los restos del helicóptero para establecer si existió algún desperfecto técnico antes del impacto.
La aeronave siniestrada, un Bell 412EP perteneciente a la empresa platense Jas Fly, había sido contratada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE) para participar de una capacitación sobre combate de incendios forestales en San Juan. Una vez finalizadas las actividades, tenía previsto trasladarse a La Rioja para colaborar con el operativo desplegado por los incendios en la zona de Chilecito.
Según trascendió, el helicóptero se encontraba operativo y el día anterior incluso había realizado un vuelo con periodistas por la capital sanjuanina, en el marco de una actividad de difusión. El accidente ocurrió pocas horas después, cuando transportaba a funcionarios provinciales, brigadistas especializados y al piloto Matías Valenzuela.
El lugar donde cayó la aeronave, en el sector conocido como Caballo Anca, es un extenso predio fiscal de casi 64.000 hectáreas ubicado entre los departamentos de Jáchal y Valle Fértil, a unos 20 kilómetros de la Ruta Nacional 150. Se trata de un área completamente deshabitada y de muy difícil acceso, lo que complicó las tareas de rescate. Incluso, muchos de los equipos debieron ingresar caminando varios kilómetros, mientras que otros llegaron desde La Rioja por tratarse del acceso más favorable.
La búsqueda fue posible gracias a la activación automática del transmisor de localización de emergencia (ELT), un dispositivo obligatorio en las aeronaves que emitió la señal tras el impacto. Esa alerta permitió orientar el operativo hasta que otra aeronave logró localizar los restos del helicóptero.
La Agencia Federal de Emergencias informó que las causas del siniestro continúan bajo investigación y aseguró que colaborará con todas las actuaciones necesarias para esclarecer lo sucedido. Por su parte, la Junta de Seguridad en el Transporte quedó a cargo de la investigación técnica y dispuso que especialistas con sede en Córdoba realicen el peritaje de la aeronave.
Los expertos analizarán distintos aspectos para reconstruir el vuelo, entre ellos las condiciones meteorológicas, el estado mecánico del helicóptero, el combustible utilizado, el peso total de la aeronave, el historial de mantenimiento, la aptitud psicofísica del piloto y el plan de vuelo presentado antes del despegue. Con esos elementos buscarán determinar qué desencadenó una de las peores tragedias aéreas vinculadas al combate de incendios forestales en los últimos años.
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