El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó un nuevo capítulo tras el escándalo por los estudios médicos de su padre que habían sido incorporados por error a la historia clínica del exfutbolista. En la audiencia 37, dos integrantes de la Junta Médica volvieron a declarar y ratificaron sus conclusiones, mientras que un tercer especialista aportó nuevas precisiones sobre la salud del Diez.
El primero en comparecer fue el nefrólogo Hernán Trimarchi, quien reconoció que había analizado estudios de creatinina correspondientes a Don Diego, pero aseguró que el error no modificaba su diagnóstico. De los 20 análisis de creatinina que evaluó, 12 pertenecían a Diego hijo y 8 a su padre.
“Ratifico mi informe, no modifico nada”, sostuvo Trimarchi ante los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Explicó que para determinar que Maradona padecía una enfermedad renal crónica no se basó únicamente en esos valores, sino también en sus antecedentes y en los resultados de la autopsia.
Luego fue el turno del cardiólogo Gustavo Di Niro, quien también mantuvo las conclusiones de la Junta Médica. El especialista sostuvo que la relevancia de los estudios pertenecientes a Don Diego para su análisis era “baja” y afirmó que, aun quitándolos, mantenía su evaluación sobre el cuadro que atravesaba el exfutbolista.
La jornada había comenzado con un nuevo planteo de las defensas. Francisco Oneto, abogado de Leopoldo Luque, pidió que se declarara la nulidad de la convocatoria de los peritos. Otros defensores acompañaron la postura y cuestionaron el trabajo de la Junta Médica. Sin embargo, el tribunal rechazó el planteo y consideró necesario determinar qué incidencia real tuvieron los estudios de Don Diego en las conclusiones.
Además, los jueces admitieron nueva documentación secuestrada durante los allanamientos realizados en el Sanatorio Los Arcos. Entre esos documentos apareció un estudio de Diego Maradona realizado en agosto de 2014, durante una internación vinculada con una operación de bypass gástrico.
Ese nuevo material fue incorporado al debate y analizado especialmente por Di Niro, quien explicó que se trataba de un eco estrés, un estudio utilizado para evaluar el funcionamiento cardíaco, particularmente en contextos prequirúrgicos.
El último en declarar fue el hepatólogo Fernando Cairo, quien aportó uno de los testimonios más relevantes de la jornada. Sostuvo que Maradona presentaba un cuadro compatible con cirrosis hepática, aunque con escasas manifestaciones clínicas.
Cairo señaló que existían antecedentes que funcionaban como “banderas rojas”, entre ellos la obesidad, el consumo de alcohol, una hepatitis alcohólica sufrida en 2007 y alteraciones en los estudios hepáticos. El hepatólogo cuestionó además que Maradona no hubiera tenido un seguimiento de su hígado durante años. El debate continuará ahora con el análisis de esta nueva documentación y con más declaraciones de especialistas.
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