TEMAS DE HOY:
PUBLICIDAD

Las confesiones de Loïk Le Priol, principal acusado por el crimen de Federico Martín Aramburú: "Apreté el gatillo"

Archivo

Por Redacción

El exmilitar y militante de ultraderecha Loïk Le Priol, principal acusado de asesinar al exrugbier argentino Federico Martín Aramburú el 19 de marzo de 2022, declaró este lunes durante la primera jornada de la tercera y última semana del juicio que se desarrolla en París.

Ante el tribunal, el hombre de 32 años que enfrenta una posible condena a cadena perpetua justificó los disparos mortales como un "puro reflejo militar" ante lo que describió como una "paliza total", negando cualquier tipo de premeditación o cacería humana.

Frente al presidente del tribunal, Franck Zientara, y un jurado popular, Le Priol ensayó una extensa defensa en la que admitió sus conductas de riesgo ligadas al consumo de sustancias y a la portación de armas, pero rechazó haber buscado la muerte del exintegrante del plantel de Los Pumas que logró el tercer puesto en el Mundial 2007. El veredicto definitivo se conocerá el próximo viernes.

El origen del conflicto y el "reflejo militar"

La madrugada del crimen, tras una noche de ingesta extrema de alcohol —que incluyó vino, cerveza y digestivos— combinada con marihuana, los acusados y los exjugadores de rugby coincidieron en el bar parisino Mabillon. Según Le Priol, el altercado comenzó como una broma, pero escaló hasta herir su ego. Reconoció haber abofeteado a Shaun Hegarty, amigo y socio de la víctima. En respuesta, Aramburú le quitó la capucha mientras estaba sentado, una acción que el exmilitar interpretó como una profunda humillación. "Cuando te atacan delante de tu novia, es un golpe a tu ego. Quiero una explicación, quiero demostrar que no tengo miedo", relató.

La violencia se trasladó al céntrico bulevar Saint Germain. De acuerdo con la reconstrucción del hecho, Romain Bouvier —el otro principal acusado— fue el primero en disparar tras perseguir a los deportistas que ya se habían retirado del local.

"Escuché disparos. Ya no es una bronca de bar, eso me impulsa", explicó Le Priol sobre ello. Aseguró que corrió hacia el lugar con las "pulsaciones a 200" y "sangre en la boca" temiendo por la integridad de su amigo y de su novia, Lyson R.

Al alcanzar a los exrugbiers, la versión del acusado sostiene que fue víctima de una agresión inmediata: afirmó haber recibido golpes por la izquierda, un impacto brutal en el rostro y, un segundo después, un golpe en la nuca perpetrado por Aramburú. "Una paliza total", lo definió.

Fue en ese instante, mientras supuestamente lo sujetaban por detrás, que sacó su revólver Colt cargado. "Apreté el gatillo sin comprender lo que pasó. Nos enseñan a dar advertencias. Pero todo sucede tan rápido. Es puro reflejo, no hay pensamiento involucrado. Saco mi arma y disparo hasta que todo se detiene", sentenció sin perder el aplomo.

El presidente del tribunal confrontó este relato exhibiendo el diagrama de las trayectorias de las balas, el cual demuestra que Aramburú se había apartado antes de que el acusado continuara disparando las dos últimas ráfagas mortales. Le Priol se limitó a evadir el cuestionamiento: "No voy a empezar a justificar nada. No hay nada que discutir".

Asimismo, negó haber gritado "voy a matarlo" en la terraza del bar, desmintiendo a un testigo, y rechazó haber cargado el arma frente a un guardia de seguridad, aunque admitió haberle exhibido un brazalete con la inscripción "Policía" para salir del recinto.

La relación con las armas, el alcohol y la ultraderecha

Durante el interrogatorio, Le Priol abordó su obsesión por el armamento, a tal punto que su seudónimo era "arsenal estético". "Tenía una relación desenfrenada con las armas; para mí, era completamente normal", confesó, y admitió que portaba una pistola de forma habitual. Ante la pregunta del magistrado sobre si no se consideraba una amenaza para la seguridad pública, respondió afirmativamente: "Por supuesto".

Como evidencia de este estilo de vida, se reprodujo un video grabado en 2020 en un departamento cercano a Aix-en-Provence, donde los tres implicados (Le Priol, Bouvier y Lyson R.) aparecían ebrios y armados. "Tenemos todo lo peor", comentó el acusado tras ver las imágenes en la sala.

El exmilitar atribuyó gran parte de su comportamiento a su incapacidad para distinguir entre la vida castrense y la civil tras su salida de los comandos. "En el Ejército existe una masculinidad tóxica, una justificación de la violencia institucional", argumentó.

Aunque negó rotundamente ser racista —pese a las fotografías halladas en su teléfono celular que indican lo contrario—, reconoció haber estado influenciado por las ideas del Grupo Unión Defensa (GUD), una conocida organización de extrema derecha francesa.

La fuga, los cómplices y el arrepentimiento final

Le Priol dedicó parte de su testimonio a desligar a su expareja, Lyson R., procesada por complicidad en tentativa de asesinato y quien enfrenta la cadena perpetua por conducir el vehículo en el que viajaba Bouvier antes de los primeros disparos.

"Ella no tiene absolutamente nada que ver con esto. Le deseo lo mejor. Debo disculparme públicamente con ella", expresó, a escasos metros de la mujer que comparece en libertad.

También marcó distancia definitiva con Romain Bouvier, asegurando que su relación terminó y que nunca coordinaron una "cacería humana" mediante la conversación de 30 segundos registrada tras la pelea.

"Nunca hablé de esto con él. La línea entre el coraje y la estupidez es muy delgada", reflexionó, insistiendo en que su intención original era solo provocar una pelea a golpes para demostrar valentía.

Tras concretar el asesinato, Le Priol huyó utilizando una identidad falsa durante cuatro días hasta ser detenido en la frontera entre Hungría y Ucrania.

En la corte, afirmó que su objetivo inicial era entregar su vida en el territorio ucraniano como compensación por la vida que acababa de quitar, aunque terminó admitiendo que su accionar estuvo motivado por "una especie de cobardía" y terror a enfrentar la realidad.

Tras cinco años en prisión preventiva, el principal imputado aseguró que este tiempo le permitió revisar su conducta y que las audiencias funcionaron como "un verdadero psicoanálisis".

Antes de que la sesión entrara en un cuarto intermedio de cuatro horas para dar paso a las preguntas de la parte civil, Le Priol dejó una reflexión sobre el daño irreparable causado a la familia Aramburú: "No es poca cosa haberle arrebatado un padre a sus hijos, un esposo, un hijo; uno carga con eso. Me acuesto como debí haberme acostado la noche de la tragedia".

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE a esta promo especial
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Registrate gratis para seguir leyendo

Ya leíste varias notas de El Día. Creá tu cuenta gratuita y seguí accediendo al contenido del diario.

¿Ya tenés cuenta? Ingresar

Has alcanzado el límite de notas gratuitas

Suscribite a uno de nuestros planes digitales y seguí disfrutando todo el contenido de El Día sin restricciones.

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme

ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES

Para disfrutar este artículo, análisis y más, por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales

¿Ya tiene suscripción? Ingresar

Básico Promocional mensual

$570/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Suscribirme

Full Promocional mensual

$740/ mes

Acceso ilimitado a www.eldia.com

Acceso a la versión PDF

Beneficios Club El Día

Suscribirme
PUBLICIDAD
' + '

' + safeMsg + '

' + '' + ''; function close() { overlay.classList.remove('qp-visible'); setTimeout(function () { overlay.parentNode && overlay.parentNode.removeChild(overlay); }, 200); } overlay.querySelector('.qp-modal-btn').addEventListener('click', close); overlay.addEventListener('click', function (e) { if (e.target === overlay) close(); }); document.addEventListener('keydown', function onKey(e) { if (e.key === 'Escape') { close(); document.removeEventListener('keydown', onKey); } }); document.body.appendChild(overlay); // Trigger reflow for transition overlay.offsetHeight; overlay.classList.add('qp-visible'); } if (document.readyState === 'loading') { document.addEventListener('DOMContentLoaded', show); } else { show(); } } catch (e) { /* fail silently */ } })();