El exmilitar y militante de ultraderecha Loïk Le Priol, principal acusado por el asesinato del exrugbier argentino Federico Martín Aramburú, declaró ayer ante el tribunal de París. Durante su testimonio, negó haber actuado con premeditación y sostuvo que los disparos fueron consecuencia de un supuesto “reflejo militar” tras recibir una “paliza total”.
Admitió el consumo excesivo de alcohol y drogas durante aquella madrugada, así como su habitual portación de armas, pero rechazó haber tenido como objetivo matar.
Según su versión, el conflicto comenzó en el bar Mabillon y se trasladó luego al bulevar Saint Germain. Le Priol aseguró que, después de escuchar los primeros disparos efectuados por Romain Bouvier, corrió hacia el lugar y fue atacado por los exrugbiers. Afirmó que recibió varios golpes y que, mientras Aramburú lo sujetaba por detrás, sacó su revólver y disparó de manera casi automática.
Después de cinco años en prisión preventiva, dijo haber revisado su conducta y expresó arrepentimiento por el daño causado. El veredicto está previsto para el próximo viernes.
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