Hoy se cumplen ocho años de uno de los crímenes más impactantes que sacudieron a La Plata en la última década. El 23 de agosto de 2018, la martillera Sabrina Antonioli Ango, de 33 años, fue asesinada de manera brutal dentro de su casa de 116 entre 32 y 33, en Barrio Hipódromo. El caso conmocionó a la Ciudad por la violencia del ataque, por la historia de vida de la víctima y porque el asesino era el albañil contratado que realizaba tareas en la vivienda.
A ocho años de aquel horror, el recuerdo sigue vivo entre familiares, amigos y vecinos que todavía evocan la tragedia que alteró para siempre la historia de un barrio que no olvida a Sabrina.
Aquel 23 de agosto de 2018, mientras la conmoción ganaba las calles de Barrio Hipódromo, las páginas de EL DÍA comenzaban a reconstruir la historia de Sabrina. La joven martillera atravesaba uno de los momentos más felices de su vida. Junto a su esposo, Juan Ignacio Plotycia, ultimaba los preparativos para viajar a Disney al día siguiente y avanzaba con distintos proyectos para remodelar la casa que compartían. Todos esos planes quedaron truncos en cuestión de minutos.
Según quedó acreditado en la investigación y posteriormente en el juicio oral, el albañil Marcelo Oscar Doval había concurrido a la vivienda para terminar algunas tareas pendientes. En circunstancias que sólo él conoce, atacó a Sabrina con una maza de construcción mientras la joven se encontraba dentro de la casa.
La agresión fue de una violencia extrema. La víctima sufrió múltiples golpes en la cabeza y el rostro. Los investigadores llegaron a describir la secuencia como un ataque ejecutado con una ferocidad pocas veces vista. La autopsia y las pericias revelaron lesiones gravísimas, fractura de cráneo y la pérdida de piezas dentarias que quedaron dispersas en distintos sectores de la vivienda.
Pero la pesadilla no terminó allí. Cuando Plotycia regresó a la propiedad y descubrió rastros de sangre, fue sorprendido por el agresor. Doval también intentó matarlo para asegurar su fuga y ocultar el crimen. Lo golpeó con la misma maza y lo atacó con un cuchillo. Sin embargo, Plotycia logró sobrevivir y se convirtió en una pieza clave para reconstruir lo ocurrido.
La fuga del acusado duró poco. Vecinos alertaron sobre la presencia de un hombre ensangrentado que escapaba de la escena. Las cámaras de seguridad registraron parte del recorrido y también el momento en que descartó guantes con manchas de sangre. Finalmente fue detenido a pocas cuadras, en la zona de 32 entre 7 y 8.
La situación de Doval también llamó la atención de los investigadores desde el primer momento. Al ser interceptado por la Policía presentaba manchas de sangre en sus manos y llevaba pertenencias de la víctima. Según consta en la causa, cuando los efectivos lograron reducirlo llegó a decir una frase que quedó grabada en el expediente: “Péguenme un tiro”.
CONDENADO A PERPETUA
La investigación estuvo a cargo del fiscal Marcelo Martini y de la instructora Julieta Simoncelli. A lo largo del expediente se reunieron pruebas consideradas contundentes: testimonios, registros fílmicos, pericias genéticas y distintos elementos secuestrados durante el procedimiento.
El desenlace judicial llegó en octubre de 2021. Tras el juicio oral desarrollado en el Tribunal Oral en lo Criminal III de La Plata, los jueces Ernesto Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali condenaron por unanimidad a Doval a reclusión perpetua.
La fiscal de juicio, María Victoria Huergo, sostuvo que se trató de un homicidio doblemente calificado por haber sido cometido para garantizar la impunidad de otro delito y mediante una modalidad alevosa. Los magistrados compartieron esa postura y también consideraron acreditados el intento de homicidio contra Plotycia y el robo durante el hecho.
La defensa intentó argumentar que el acusado actuó bajo una fuerte intoxicación alcohólica, pero el planteo fue rechazado. Para el Tribunal, Doval comprendía perfectamente la criminalidad de sus actos y actuó con plena conciencia.
Ocho años después, el crimen de Sabrina Antonioli sigue siendo uno de los hechos más conmocionantes en Barrio Hipódromo. La condena llegó en 2021, pero la historia de aquella joven martillera y de sus sueños truncos todavía interpela a quienes recuerdan el caso.
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