La violencia con la que actúan los delincuentes en La Plata suma capítulos cada vez más alarmantes. Esta vez la víctima fue un trabajador de una aplicación de viajes que salió a ganarse el día y terminó a merced de tres asaltantes que lo atacaron con un arma de fuego y un elemento cortopunzante. Por milagro, no terminó apuñalado.
El dramático episodio ocurrió en la zona de 144 y 526, cuando Ariel, un vecino de Villa Elvira de 38 años y padre de una nena pequeña, realizaba viajes en moto a través de una aplicación. Según relató a EL DIA, todo comenzó con un pedido que apareció en su celular mientras regresaba de dejar a un pasajero en Tolosa.
“Era un viaje normal, la cuenta aparecía verificada y no noté nada raro”, contó. Al llegar al punto indicado observó a una persona que aparentemente sería el pasajero. Sin embargo, cuando se dispuso a entregarle el casco aparecieron otros dos hombres. En cuestión de segundos quedó rodeado.
Uno de los sospechosos exhibió un revólver y el otro una especie de planchuela o elemento cortopunzante. “El del arma me apuntó y me dijo: ‘Estás robado, bajate de la moto’. Al mismo tiempo el otro me empezó a tirar puntazos”, recordó aún angustiado.
Lo más dramático fue que Ariel no ofreció resistencia. Según detalló, levantó las manos y trató de entregar todo lo que tenía. Aun así, recibió varios ataques.
“Sentí los puntazos del lado derecho del cuerpo y del abdomen. Gracias a Dios no me lastimaron de gravedad. Creo que la ropa me salvó”, relató. Los delincuentes escaparon con su Mondial roja modelo 2024, su principal herramienta de trabajo y también el vehículo que utilizaba para movilizarse junto a su familia.
Tras el robo, Ariel corrió hasta la avenida 143 en busca de ayuda. Allí encontró a una pareja que no sólo llamó al 911 sino que además le prestó dinero para regresar a su casa. “Me dieron una mano enorme. Estaba muy asustado y en shock”, reconoció agradecido.
La víctima radicó la denuncia en la Subcomisaría La Unión, aunque admitió que tiene pocas expectativas de recuperar la moto. Según indicó, mientras realizaba el trámite otro vecino le comentó sobre un presunto lugar donde podrían ocultarse vehículos robados, información que también transmitió a los investigadores.
Motociclistas en peligro
El caso vuelve a poner en escena una modalidad que preocupa cada vez más. Conductores de aplicaciones, repartidores y taxistas vienen denunciando falsas solicitudes de viaje utilizadas como anzuelo para llevarlos hasta zonas determinadas y concretar asaltos. En muchos casos, las víctimas son seleccionadas porque se encuentran solas, concentradas en su trabajo y con pocas posibilidades de advertir una emboscada.
La problemática se da en un contexto donde el robo de motos no da tregua en La Plata. Los ataques se multiplican sin distinguir horarios ni barrios y golpean especialmente a quienes dependen de esos vehículos para generar ingresos. Para muchos, quedarse sin la moto significa mucho más que una pérdida económica: implica perder la herramienta con la que estudian o sostienen a sus familias.
A ello se suma otro dato que preocupa. Según reconocen investigadores y fuentes vinculadas a la seguridad, muchas de las motos sustraídas terminan desarmadas para la venta ilegal de autopartes, son comercializadas o utilizadas para cometer nuevos delitos, alimentando el circuito delictivo de los llamados “motochorros”.
“Lo único que hice fue salir a trabajar. Gracias a Dios hoy lo puedo contar”, resumió Ariel, todavía conmocionado y con la esperanza de recuperar la moto.
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