A un año del triple crimen de Florencio Varela, la causa tiene 16 detenidos, seis prófugos y una trama vinculada al narcotráfico que se convirtió en el principal eje del expediente. Sin embargo, pese a los avances y a la incorporación de nuevos acusados en las últimas semanas, aún no pudo determinarse con certeza qué ocurrió con la droga cuyo supuesto robo habría desencadenado el ataque.
La noche del 19 de septiembre de 2025, Brenda del Castillo y Morena Verdi, ambas de 20 años, y Lara Gutiérrez, de 15, subieron a una Chevrolet Tracker blanca en Ciudad Evita. La camioneta las trasladó hasta una vivienda de Chañar 702, en Varela, donde fueron asesinadas. Sus cuerpos fueron encontrados cinco días después, enterrados en un pozo del patio.
La investigación permitió reconstruir el recorrido de la Tracker mediante cámaras de seguridad y ubicar la vivienda. Allí, durante la madrugada del 24 de septiembre, fueron detenidos Andrés Parra y Celeste González Guerrero, mientras intentaban limpiar rastros de sangre. Poco después cayeron Miguel Villanueva Silva e Iara Ibarra.
A partir de esos primeros arrestos, el expediente comenzó a ampliar la estructura investigada. Víctor Sotacuro Lázaro, Florencia Ibáñez, Ariel Giménez, Matías Ozorio y Mónica Mujica fueron algunos de los nombres que se incorporaron posteriormente. También fueron detenidos Jesús Bernabé Mallón y, en las últimas semanas, otros cuatro sospechosos: Ramiro Mansur, María Olivera, Verónica Chieto y Eugenia Quispe Gallardo.
Uno de los últimos avances fue la identificación de David Alberto Godoy, alias “Tomate”, quien ya estaba preso por otra causa. Los investigadores sospechan que fue quien condujo la Tracker y que habría encañonado a Morena para obligarla a ingresar a la casa.
En paralelo, seis personas permanecen prófugas. Entre ellas están Alex Roger Ydone Castillo, señalado como presunto dueño de la droga; David Gustavo Morales Huamaní, alias “El Loco David”, y Manuel David Valverde Rodríguez, tío de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”.
La hipótesis de una represalia por el robo de cocaína surgió principalmente de las declaraciones de González Guerrero e Ibáñez. La primera habló de 30 kilos y ubicó a distintos acusados dentro de una supuesta estructura narco. Ibáñez, en cambio, aseguró que a su pareja, Ydone Castillo, le habían robado entre 300 y 400 kilos. Ambas versiones apuntalaron una misma línea investigativa, aunque con diferencias sustanciales. Hasta ahora, la Justicia no pudo establecer qué ocurrió con ese cargamento ni qué relación concreta tuvieron las tres víctimas con la droga.
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