La ola de inseguridad que golpea a la región sumó un nuevo capítulo de extrema violencia. En las últimas horas se sucedieron distintos ataques contra adultos mayores, entre ellos el caso del jubilado que fue salvajemente golpeado durante un robo (ver cuadro aparte) y la violenta entradera que sufrió una pareja de jubilados junto a su sobrina y el novio de la joven en una vivienda de calle 47 entre 15 y 16. Ahora, un nuevo hecho ocurrido en Berisso volvió a encender las alarmas por la crueldad con la que actúan los delincuentes.
Esta vez, según pudo saber EL DIA, la víctima fue una jubilada que atravesó momentos de terror dentro de su casa de Villa Argüello, donde un ladrón la redujo, la ató a una cama y la sometió a amenazas estremecedoras antes de escapar con distintas pertenencias.
De acuerdo con la denuncia radicada en la comisaría Cuarta de Berisso, todo ocurrió durante la noche, cuando la mujer se encontraba sola en el comedor de su domicilio. En un momento advirtió la presencia de un desconocido que ya estaba dentro del inmueble y que, sin darle posibilidad de reaccionar, la tomó del cuello.
Según relató la víctima ante las autoridades, el hombre le manifestó que había ido a “hablar” con ella, pero enseguida comenzó a lanzar amenazas de una violencia extrema. En ese contexto, deslizó que había sido enviado por una mujer a la que identificó con nombre y apellido, una persona que, de acuerdo con la denunciante, sería hijastra de su esposo fallecido y cuyo paradero desconoce.
Siempre de acuerdo con el relato incorporado a la causa, el asaltante aseguró que la supuesta persona que lo había enviado le había ordenado “robarla, violarla y luego prenderla fuego”. La jubilada quedó completamente inmovilizada por el miedo mientras el delincuente la ataba de pies y manos utilizando un cinturón y cordones que encontró dentro de la casa.
Amenazó con volver
Con la mujer reducida, el ladrón comenzó a exigir dinero. La víctima respondió que solo tenía una suma de efectivo, tras lo cual el delincuente revisó distintos sectores de la casa y se apoderó de dinero, teléfonos celulares, prendas de vestir y algunos objetos de valor, entre ellos un reloj que pertenecía a su esposo fallecido.
Pero el episodio no terminó allí. Antes de abandonar el lugar, el sospechoso volvió a hacer referencia a la mujer que había mencionado anteriormente y dijo que también debía llevarse fotografías del difunto esposo de la jubilada, un dato que ahora forma parte de la investigación judicial y que deberá ser corroborado por los pesquisas.
Finalmente, el ladrón escapó llevándose incluso las llaves de la casa. Antes de irse, lanzó otra amenaza que profundizó el estado de terror de la víctima: le advirtió que “iban a mandar más gente”.
A pesar del shock, la mujer logró liberarse por sus propios medios. Una vez que consiguió soltarse, pidió ayuda y posteriormente formalizó la denuncia.
Por estas horas los investigadores trabajan para reconstruir el recorrido del delincuente y determinar si actuó solo o si contó con apoyo de otras personas.
Uno de los aspectos que ahora concentra la atención de la Justicia es la referencia realizada por el asaltante respecto de una presunta instigadora. Sin embargo, por el momento se trata únicamente de una manifestación atribuida al propio delincuente y será la investigación la que deberá establecer si existe algún elemento que permita respaldar o descartar esa versión. Lo cierto es que el brutal episodio vuelve a reflejar el nivel de vulnerabilidad que enfrentan muchos jubilados en la región.
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