El segundo juicio por la muerte de Diego Maradona quedó nuevamente envuelto en un escándalo. Durante una de las últimas audiencias se descubrió que la Junta Médica que analizó la historia clínica del exfutbolista utilizó, entre otros elementos, estudios de laboratorio que no pertenecían al Diez sino a su padre, Diego “Don Diego” Maradona.
El hallazgo ocurrió mientras declaraba el nefrólogo Hernán Trimarchi, uno de los especialistas que integró la Junta Médica que evaluó la salud de Maradona y las circunstancias que rodearon su muerte. Al momento de ser interrogado, uno de los abogados defensores advirtió que un estudio presentado como parte de la historia clínica de Diego correspondía en realidad a su padre.
El análisis llevaba fecha del 3 de mayo de 2015 y había sido realizado en el Sanatorio Los Arcos, de Swiss Medical. Allí figuraban valores elevados de creatinina plasmática, un indicador utilizado para evaluar el funcionamiento de los riñones. El resultado era de 1,8 miligramos por decilitro, por encima del máximo considerado normal para un adulto.
El problema adquiere especial relevancia porque ese dato fue utilizado durante el análisis de la función renal de Maradona. Según las conclusiones de la Junta Médica, el exjugador presentaba antecedentes y patologías que debían haber sido atendidos y que fueron considerados relevantes para explicar su deterioro y su muerte.
Sin embargo, el dato descubierto durante el debate abre una pregunta central: ¿cuántos estudios fueron efectivamente realizados sobre Diego y cuántos pertenecían a su padre?
El error resulta todavía más llamativo porque “Don Diego” estaba en Los Arcos durante ese período y murió allí el 25 de junio de 2015, mientras que su hijo se encontraba en Dubai. Además, los estudios cuestionados tenían un número de socio diferente al que aparece en otros registros médicos de Diego.
“Es escandaloso que un grupo de personas, autodenominados expertos, no hayan hecho algo tan elemental como verificar que los estudios sean de la persona que se decía que estaban estudiando”, cuestionó Francisco Oneto, abogado del neurocirujano Leopoldo Luque.
Desde otra de las defensas, Mario Baudry sostuvo que no cree que el error modifique necesariamente las conclusiones, aunque advirtió que se trata de una situación grave.
Ahora los jueces deberán determinar el verdadero alcance de la confusión. También podría plantearse la nulidad de ese informe, aunque esto no implica necesariamente que todo el juicio deba volver a comenzar, mientras que las defensas podrían hacer nuevos planteos. Lo cierto es que el primer juicio ya había sufrido un golpe histórico cuando fue anulado por el escándalo protagonizado por la exjueza Julieta Makintach.
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