El procedimiento reavivó una discusión que lleva décadas en El Mondongo. El año pasado, vecinos consultados por este diario ya habían advertido que la denominada Zona Roja había dejado de ser, para ellos, una problemática vinculada exclusivamente al ejercicio del trabajo sexual. “Cada esquina es un punto de venta”, denunciaban entonces al describir un circuito de narcomenudeo que, según sus relatos, comenzaba en avenida 1 y 60, se extendía hacia Plaza Matheu y alcanzaba sectores de diagonal 73 y calle 3. Los frentistas hablaban de autos que frenaban, intercambios y compradores que circulaban durante la madrugada. La pregunta que planteaban era cómo podía sostenerse una actividad tan visible y permanente sin una intervención capaz de modificar de fondo la situación. El operativo expone un problema enquistado, en un barrio donde ya lo llaman la “Zona Blanca”, por la cocaína que circula cada noche.
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