La inseguridad volvió a golpear a un comercio platense y, esta vez, el dato que más preocupa es la rapidez con la que ocurrió: la sucursal -situada en 13 entre 34 y 35- llevaba apenas una semana funcionando cuando fue atacada durante la madrugada.
El hecho ocurrió minutos antes de las 03.00. Un delincuente llegó al lugar a bordo de una motocicleta y fue directamente contra el comercio. Primero levantó la persiana metálica y luego rompió el vidrio de la puerta para conseguir ingresar al salón.
Una vez en el interior del local, se movió rápidamente hasta llegar a uno de sus principales objetivos: la caja registradora. Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad y las imágenes ahora son analizadas con el objetivo de identificar al responsable.
El episodio vuelve a encender las alarmas entre los comerciantes platenses, en un contexto de inseguridad que se repite una y otra vez y que deja cada vez menos margen para sentirse protegido. En este caso, además, se trata de un comercio que prácticamente desde el comienzo de su actividad quedó expuesto a un robo.
Para el Guinness
El nuevo ataque se suma a una extensa lista que preocupa especialmente a Wako. La cadena de dietéticas, que cuenta con 14 sucursales en La Plata, había informado que acumuló 43 robos y otros hechos de inseguridad durante los últimos dos años.
Hace apenas unos días, EL DIA había reflejado otro episodio ocurrido en la sucursal de 22 y 57, donde dos delincuentes ingresaron, amenazaron a una empleada y escaparon con dinero y otros elementos.
Pero aquel caso tenía un agravante: el mismo local había sido atacado dos veces en apenas tres semanas.
Ahora, la secuencia vuelve a repetirse en otra sucursal y con una particularidad todavía más preocupante: el objetivo fue un comercio que acababa de abrir sus puertas.
El nuevo episodio vuelve a dejar expuesta la preocupación de los comerciantes por una seguidilla de robos que, lejos de detenerse, parece no dar tregua. Para Wako, el contador de hechos de inseguridad sigue creciendo.
La situación también genera preocupación entre los trabajadores que cumplen tareas durante horarios de cierre o apertura, ya que los comercios se convierten en blancos vulnerables durante la madrugada.
La facilidad con la que el delincuente pudo acceder al local vuelve a poner el foco en las medidas de seguridad y en la necesidad de reforzar la prevención para evitar nuevos episodios.
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