Villa Castells, otro de los barrios de la Zona Norte de La Plata, también viene sufriendo el avance de la delincuencia. En las últimas horas, un grupo de vecinos volvió a compartir en sus chats una seguidilla de hechos ocurridos en distintas cuadras y, detrás de cada mensaje, aparece la misma preocupación: la sensación de que los robos se volvieron parte de la rutina y que cada vez cuesta más encontrar una forma de protegerse.
“Esto es solo de anoche”, escribió una vecina al enumerar algunos de los episodios denunciados en el grupo de WhatsApp. Y la lista -lamentablemente- es extensa.
Durante la madrugada, alrededor de las 4.59, a una vivienda le robaron el caño de gas. Poco después, cerca de las 6, otra familia advirtió que desconocidos habían abierto las dos rejas de su casa. El ladrido de la perra habría alertado a los ladrones, que escaparon.
El episodio ocurrió en 499 y 10, pero no fue el único. En 502 bis y 6, una vecina descubrió que le habían robado la bicicleta. En otro domicilio, en 9 entre 498 y 499, también denunciaron el robo del caño de cobre del medidor de gas.
La misma situación fue reportada en 9 entre 500 y 501. “También nos robaron el caño de cobre del medidor de gas”, fue otro de los mensajes que apareció en el grupo vecinal.
Y mientras los frentistas intentaban dimensionar lo ocurrido durante la madrugada, llegó otro aviso: acababan de robar el pet shop ubicado en 10 y 501.
En pocas horas, distintas víctimas, diferentes cuadras y modalidades variadas, pero una misma preocupación. “No se puede vivir así”, resumió una de las vecinas al describir la situación que atraviesa el barrio.
Los grupos de WhatsApp se convirtieron así en una herramienta fundamental para los habitantes de Villa Castells. Allí se avisan cuando ven movimientos sospechosos, comparten imágenes de cámaras y advierten intentos de ingreso.
Pero esa organización también deja en evidencia otra realidad: los vecinos sienten que terminaron dependiendo de sus propios recursos para intentar cuidarse. Cámaras, alarmas, rejas y comunicación permanente entre casas aparecen como las principales herramientas frente a un escenario que, según los testimonios, se volvió cada vez más preocupante.
A los robos se suma además otra situación que genera malestar: el movimiento de grupos de motociclistas que circulan por el barrio. Una vecina aseguró que desde hace un tiempo observa a “15 o 20 motos” que circulan juntas, algunas -según su relato- sin patente y con escapes libres. “Pasan la barrera de Gonnet y hay un contenedor policial de adorno”, expresaron.
Lo cierto es que Villa Castells no es ajena al escenario que atraviesa buena parte de la Zona Norte. City Bell también viene reportando en las últimas semanas una ola de robos.
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