Tras el ajuste fiscal que impulsó el Gobierno y luego de haber fortalecido la posición de reservas del Banco Central (BCRA) con compras que rondan los U$S15.000 millones, la Argentina logró mejoras en la calificación de su deuda.
Una de las calificadoras que subió este año la nota de los bonos argentinos fue Fitch, que la llevó a B-, con perspectiva estable, al igual que Ecuador y El Salvador. Está mejor que Bolivia (CCC), pero lejos de Chile (A-) y de Perú y Uruguay (BBB).
Aun así, dentro de la categoría “B”, la Argentina tiene una de las mejores posiciones fiscales, algo que la calificadora espera que se mantenga hasta 2027, según su último informe regional.
Si bien la agencia celebró el equilibrio fiscal y la baja de la inflación, sigue en alerta por la debilidad de las reservas, el crecimiento desparejo y un historial de inestabilidad, con elecciones presidenciales a la vista el año próximo.
El informe pone el equilibrio de las cuentas públicas en el centro. “Un presupuesto equilibrado ha sido el ancla de política clave de la administración de Javier Milei”.
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