El deterioro de la infraestructura vial en nuestro país dejó de ser solamente un problema de mantenimiento y comenzó a impactar en la producción, la logística, la competitividad y la seguridad vial, según un análisis de la Fundación Producir Conservando, basado en información de FEPEVINA y UADE.
La Red Vial Nacional tiene aproximadamente 37.800 kilómetros y, de acuerdo con las estimaciones citadas, entre el 65% y el 70% de las calzadas se encontrarían en condiciones regulares o deficientes. En la provincia de Buenos Aires, solo el 36,8% de las rutas nacionales estaría en estado adecuado, mientras que el 51,7% se encontraría en mal estado.
El problema alcanza a corredores estratégicos como las rutas nacionales 33, 151, 7, 5 y 3, vinculadas con la producción agropecuaria, Vaca Muerta, la minería, el turismo y el comercio. En algunos casos, el bacheo ya no sería suficiente y se necesitarían reconstrucciones estructurales.
Los caminos rurales también presentan dificultades. Se estima que existen más de 500.000 kilómetros en el país y una encuesta de UADE indicó que el 79% de los consultados considera que están en malas o muy malas condiciones. Además, el 68% aseguró haber sufrido pérdidas económicas y el 59% señaló que el deterioro aumenta sus costos logísticos en más de un 10%.
El informe también destaca que siete de cada diez productores estarían dispuestos a colaborar con municipios y provincias para mejorar el mantenimiento y la gestión de estos caminos.
Frente a este escenario, el análisis plantea que no alcanza con respuestas de emergencia y propone avanzar hacia programas de reconstrucción, mantenimiento preventivo y priorización de corredores según su importancia productiva y logística.
“El deterioro vial argentino no sólo deteriora caminos: deteriora competitividad, seguridad y capacidad de desarrollo”, concluye el informe firmado por el licenciado Gustavo López, consultor de la Fundación Producir Conservando.
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