Luego de que trascendieran negociaciones de la empresa china Huawei para instalar un data center en Vaca Muerta, el embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, acusó a la compañía de hacer tareas de espionaje para el gigante asiático y alertó que esto afectará a la reserva de petróleo neuquina.
Fue desde su atril en la AmCham Energy Summit (la cumbre de negocios que organiza la Cámara de Comercio de EE UU en el país) que Lamelas aseguró que China “exige a sus empresas que le den al Estado cualquier dato que pase por su tecnología y sus redes de inteligencia artificial (IA)” y que “todo está controlado por el Partido Comunista Chino”, para luego rematar: “Esto no vale y tampoco va a ayudar a atraer inversores extranjeros a Vaca Muerta”, a la que consideró “el verdadero motor del éxito económico actual”.
La advertencia del diplomático sobre el presunto espionaje chino llegó tras el intento de la embajada norteamericana de frenar la expansión de la empresa tecnológica Huawei en la formación no convencional de gas y petróleo a través de la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF).
La respuesta de la empresa
Tras la acusación, la firma china emitió un comunicado en el que aclaró que “Huawei es una empresa 100% privada, con presencia en Argentina desde 2001, que opera en estricto cumplimiento de las leyes y regulaciones de cada país donde actúa”.
Sobre la denuncia de espionaje, la compañía subrayó que “desde su fundación en 1987, Huawei ha construido un historial impecable en materia de ciberseguridad y protección de datos” y concluyó: “Frente a acusaciones sin sustento, nuestra respuesta es nuestra historia: una compañía propiedad de sus propios empleados, con 25 años en Argentina acompañando la conectividad y transformación digital del país, sus industrias y su sociedad”.
La polémica se desencadenó luego de que trascendieran mensajes de WhatsApp que habría recibido el gerente de tecnología de la CALF, Sergio Fernández Novoa, por parte del agregado de Asuntos Económicos de la embajada estadounidense, Andrew Dilts.
En esa conversación, el representante norteamericano habría consultado si era posible “cancelar la iniciativa” de Huawei, advirtiendo sobre la implementación de una política de Washington que “restringe o revoca visas para los directivos que expanden las operaciones de Huawei en Argentina”.
Frente a lo que consideró un “apriete e intimidación”, el consejo de administración de CALF reclamó al embajador estadounidense a aclarar el carácter institucional de dichos mensajes.
En una carta, Lamelas ratificó que “la correspondencia refleja fielmente la política de los Estados Unidos” y aseguró que “las empresas sujetas a las leyes de inteligencia y seguridad chinas están obligadas a entregar los datos que recopilan —en cualquier parte del mundo— al Partido Comunista Chino”. Ofreció, además, una reunión para evaluar proveedores alternativos.
Por su parte, la Embajada de la República Popular China en la Argentina emitió un comunicado en el que acusó a la sede diplomática de EE.UU. de haber “avivado deliberadamente la ‘teoría de la amenaza china’, generalizado el concepto de seguridad nacional y, mediante la revocación de visados, impedido de forma descarada que empresa argentina tenga cooperación normal con la empresa china Huawei”.
Tras el intercambio, se supo que la cooperativa y la embajada concretaron un encuentro en el que Lamelas ofreció apoyo con financiamiento y equipamiento.
El conflicto pone al gobierno argentino en una encrucijada, dada su ostensible alianza con Estados Unidos, a la par que mantiene hace años acuerdos comerciales con China, tanto por la base instalada en Neuquén como por el swap (intercambio) de monedas por unos US$ 19.000 millones, recientemente renovado.
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