Una encuesta realizada en la provincia de Buenos Aires encendió una señal de alarma para la gestión de Axel Kicillof y dejó al descubierto un fuerte cambio de percepción social sobre el rol del Estado, el gasto público y las prioridades de gobierno. El estudio, elaborado por DC Consultores, muestra que una amplia mayoría de los bonaerenses reclama una reducción del gasto político y una mayor inversión en obras de infraestructura, en una postura que muchos identifican con el concepto de “motosierra” impulsado por el presidente Javier Milei.
El relevamiento fue realizado entre el 23 y el 26 de mayo sobre 1.240 casos distribuidos en distintos puntos del territorio bonaerense. Entre los principales resultados aparece un dato contundente: el 79,6% de los consultados considera que el Estado debería destinar una mayor proporción de recursos a la obra pública y reducir los gastos corrientes de la administración.
Kicillof y los números de la encuesta que le preocupa
La medición refleja un deterioro significativo en la imagen y la confianza hacia el gobernador bonaerense. Apenas el 5,6% de los encuestados manifestó un respaldo pleno a la gestión provincial, mientras que un 26,4% sostuvo que mantiene su apoyo, aunque sujeto a determinadas condiciones.
En contrapartida, los números negativos conforman una mayoría contundente. El 47,3% aseguró que nunca confió en el mandatario provincial y otro 20,7% afirmó haber perdido la confianza durante su gestión. La suma de ambos segmentos arroja que cerca de siete de cada diez bonaerenses mantienen una mirada crítica o directamente negativa sobre el rumbo del Gobierno provincial.
Uno de los aspectos más relevantes del estudio está vinculado a la discusión sobre el concepto de “Estado presente”, una de las banderas históricas del kirchnerismo y del propio Kicillof. Según los resultados, la mayoría de los consultados plantea una redefinición de esa idea.
Casi ocho de cada diez participantes consideraron que un Estado eficiente debería destinar el 60% de su presupuesto a obras y el 40% a gastos corrientes. En cambio, poco más del 20% respaldó un esquema inverso, similar al que actualmente atribuyen a la administración bonaerense, con una mayor participación del gasto corriente sobre las inversiones en infraestructura.
Un mensaje político
Para el director de DC Consultores, Aníbal Uríos, este resultado representa un mensaje político de gran magnitud. Según sostuvo, existe una demanda creciente para reducir estructuras burocráticas y redireccionar recursos hacia obras que tengan impacto directo en la calidad de vida de la población.
El trabajo también buscó identificar cuáles son las razones por las que, según la percepción ciudadana, el gobernador mantiene su modelo de gestión sin modificaciones profundas.
En ese punto, el 41,5% de los consultados consideró que la principal explicación es ideológica. Otro 30,1% opinó que el Conurbano bonaerense funciona como el principal sostén político del kirchnerismo y que esa realidad vuelve inviable cualquier intento de recorte significativo del gasto.
El modelo: Kicillof vs Milei
Por otro lado, el 20,8% sostuvo que el camino elegido por el Gobierno provincial es el único posible en el contexto actual, mientras que el 7,6% atribuyó la continuidad del modelo a los condicionamientos que generan las alianzas con sindicatos e intendentes.
La encuesta también profundizó sobre las principales preocupaciones que hoy atraviesan a los bonaerenses. Allí la inseguridad volvió a aparecer como el problema más urgente y prioritario para la población.
El 69,7% de los encuestados señaló que la inseguridad debería ser el primer tema a resolver por la administración provincial. Muy por detrás quedaron otras problemáticas relevantes como la pobreza y la asistencia social, que reunieron el 16,9% de las respuestas.
Las dificultades vinculadas al sistema de salud de IOMA obtuvieron el 11,5% de las menciones, mientras que el freno de la obra pública apenas alcanzó el 1,8%.
Las tres claves de la encuesta
Los resultados del sondeo muestran un escenario complejo para el oficialismo bonaerense, especialmente en un contexto donde la discusión sobre el tamaño del Estado, la eficiencia del gasto público y las prioridades presupuestarias ocupa un lugar cada vez más central en la agenda política argentina.
La investigación refleja además una demanda creciente por cambios en la administración de los recursos provinciales y un reclamo social orientado a reforzar las inversiones en infraestructura, seguridad y servicios esenciales por encima de los gastos de funcionamiento del aparato estatal.
En medio de la disputa entre los modelos de gestión que representan Kicillof y Milei, la encuesta sugiere que una parte importante de la sociedad bonaerense comienza a inclinarse por esquemas de administración más austeros y por una reasignación de partidas presupuestarias que priorice obras concretas antes que el sostenimiento de estructuras políticas y burocráticas.
Con estos números sobre la mesa, el gobernador enfrenta un desafío político de gran magnitud: sostener su visión de Estado en un territorio donde una porción mayoritaria de los ciudadanos parece exigir un rumbo diferente.
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