La provincia de Buenos Aires concentra el 53% de la producción de miel de Argentina y cuenta con casi 8.000 productores que trabajan con alrededor de 1.700.000 colmenas. Los datos fueron difundidos por la Dirección de Apicultura del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense durante el XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura (Filapi), que se desarrolla hasta mañana en el Gran Hotel Provincial en Mar del Plata.
El director de Apicultura del Ministerio de Desarrollo Agrario bonaerense, ingeniero agrónomo Ariel Guardia López, explicó que “En la provincia de Buenos Aires, se genera el 53% de la producción del país“. Según detalló, los productores se encuentran distribuidos en “todo el territorio de la provincia”, aunque las principales áreas productivas son “la Cuenca del Salado, el sudeste y el sudoeste”.
La actividad atraviesa, sin embargo, un escenario condicionado por distintos factores. Entre ellos se encuentran el incremento de los insumos y el comportamiento de la producción, que depende especialmente de las condiciones climáticas y de la disponibilidad de agua.
“El sector tiene una rentabilidad que varía mucho de acuerdo a la producción, al clima y al agua, fundamentalmente porque dependemos de la floración”, señaló Guardia López. A su vez, indicó que los mayores costos están relacionados principalmente con el combustible: “Observamos que los altos costos de la producción están fundamentalmente en el combustible, que aumenta casi mensualmente, y genera una variación de entre el 25 y el 35 por ciento”.
Frente a este escenario, el funcionario planteó la necesidad de fortalecer la organización de la actividad. En ese sentido, sugirió trabajar “mucho en la planificación” y remarcó que “una herramienta es la tecnología”.
Durante el encuentro también tomó protagonismo otra de las dificultades que atraviesa la actividad: el fraude. El presidente de la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA), Lucas Martínez, lo definió como la principal problemática del sector, aunque aclaró que se trata de una cuestión “global”.
“El fraude se genera –advirtió– al ser función del Estado controlar y no hacerlo, tanto a nivel municipal, provincial y nacional, que tienen gente preparada pero no recursos”.
Martínez también hizo referencia a la presencia en los comercios de productos que pueden ser confundidos con miel. “Vas al supermercado y ves productos similares a la miel, con casi el mismo color y aroma pero no lo son. Quizás la única forma de advertirlo es el precio, si es muy barato no es miel“, sostuvo.
El XVII Congreso Latinoamericano de Apicultura es organizado por la Sociedad Argentina de Apicultores (SADA) y la Federación Internacional Latinoamericana de Apicultura (Filapi), con el acompañamiento del Ministerio de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires.
Respecto del encuentro, Guardia López destacó el objetivo de reunir a distintos actores vinculados con la actividad. “Cuando avanzamos con el ministerio en la coordinación del encuentro, tratamos de tener un lugar para que puedan venir a la provincia diferentes actores nucleados en Filapi, ya que la idea fundamental es el intercambio y el trabajo territorial para armar políticas desde lo local y regional y hasta entre estados”.
Por su parte, Martínez aseguró que las expectativas en torno al congreso se cumplieron debido a la participación internacional. “Tenemos altas expectativas que, gracias a Dios, se están cumpliendo porque viene gente de toda Latinoamérica, de más de 23 países, y hasta de Europa”, enumeró. Además, agradeció “el fuerte apoyo del Ministerio de Desarrollo Agrario que nos permitió estar en este hermoso lugar”.
Filapi constituye el principal espacio de encuentro de la apicultura latinoamericana y, como ocurre en cada edición, reúne a representantes de distintos países para “debatir los desafíos y oportunidades del sector, compartir conocimientos, presentar investigaciones, fortalecer vínculos institucionales y promover el desarrollo sostenible de la apicultura”.
En esta edición, Martínez destacó especialmente el regreso del evento al país, al que definió como “a la Argentina, uno de los países con mayor tradición apícola del continente”.
Las jornadas incluyen diferentes ejes vinculados con la actividad, entre ellos “producción apícola sustentable; sanidad y salud de las abejas; cambio climático y biodiversidad; polinización y servicios ecosistémicos; calidad e inocuidad de los productos de la colmena; comercialización y mercados internacionales; innovación tecnológica aplicada a la apicultura; genética y mejoramiento; apicultura y desarrollo territorial, y juventud y nuevas generaciones apícolas”.
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