La provincia de Buenos Aires destinó durante 2025 apenas el 6,6% de su gasto público a erogaciones de capital, una categoría que incluye los recursos afectados al desarrollo de infraestructura y a la mejora de rutas, hospitales, escuelas y redes de saneamiento y energía.
El dato surge de un informe sobre gasto de capital elaborado por el equipo del ex senador provincial Marcelo Daletto en base a información del ministerio de Economía de la Nación, que ubicó al territorio bonaerense por debajo del promedio registrado entre las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En todo el país, el gasto de capital representó durante 2025 el 9,5% del total de las erogaciones provinciales, frente al 9,8% de 2024 y el 12,4% registrado en 2023. Buenos Aires, con su 6,6%, quedó casi tres puntos porcentuales por debajo de esa media.
En términos simples, el indicador supone que de cada 100 pesos gastados por la administración bonaerense durante el año pasado, 6,60 pesos correspondieron a gasto de capital.
El informe distingue este tipo de erogaciones del gasto corriente, destinado fundamentalmente al funcionamiento operativo y al mantenimiento básico del Estado. De esta manera, el porcentaje permite observar qué lugar ocupa la inversión dentro de la estructura general del gasto público, aunque por sí solo no determina la cantidad de obras realizadas ni permite comparar los montos absolutos invertidos por cada jurisdicción.
El ranking incluido en el trabajo ubica a Buenos Aires en el puesto 16 entre las 24 jurisdicciones relevadas, con el mencionado 6,6%.
La distancia respecto de los primeros lugares es considerable. Santiago del Estero encabeza la clasificación con un gasto de capital equivalente al 28,8% de sus erogaciones, seguida por La Pampa con 19,8% -aunque en este caso el informe aclara que el dato corresponde al cuarto trimestre de 2024- y la Ciudad de Buenos Aires, con 19%.
Luego aparecen San Luis, con 14,5%; San Juan, con 14%; Formosa, con 13,9%; Catamarca, con 13,7%; Mendoza, con 12,9%; Jujuy, con 11,1%; Santa Fe, con 11%; Córdoba, con 10,8%; y Corrientes, con 10,3%.
Por debajo de Buenos Aires están Salta, Misiones, Río Negro, Tucumán, Chaco, Entre Ríos, Tierra del Fuego y Santa Cruz.
LA NACIÓN, ULTIMA CÓMODA
El informe muestra además que la Nación registró un gasto de capital equivalente al 3% de sus erogaciones. Así, surge con claridad meridiana que la motosierra del Gobierno libertario pasó impiadosa por las partidas que se venían destinando a obras públicas.
La comparación debe ser tomada como una medición sobre la proporción del presupuesto destinada a capital, y no como un ranking sobre el volumen de obra pública. Buenos Aires maneja un presupuesto sustancialmente mayor que muchas de las jurisdicciones que aparecen por encima, por lo que el indicador refleja qué peso tiene la inversión dentro de sus propios gastos.
El informe señala otra particularidad del caso bonaerense: durante 2025 el gasto de capital registró un incremento real interanual del 10%.
Es decir, descontado el efecto de la inflación, la Provincia destinó más recursos a ese rubro que durante 2024. Sin embargo, la participación dentro del conjunto de las erogaciones terminó siendo de sólo 6,6%.
LA COPARTICIPACIÓN
Al analizar la situación bonaerense, el informe destaca que es indispensable abordar el reclamo histórico en materia de recursos federales. La Provincia aporta cerca del 40% de la recaudación tributaria nacional, pero recibe tan solo el 21,2% de la masa coparticipable. “Esta inequidad distributiva impacta directamente en la capacidad de financiamiento de la Provincia”, sostiene.
“Reclamar una coparticipación más justa y la transferencia de los fondos nacionales que le corresponde debe ser una bandera permanente e irrenunciable de cualquier gestión provincial. Sin embargo, el reclamo hacia el Gobierno Nacional no exime a la provincia de su responsabilidad en la administración interna de sus recursos. No alcanza solo con recibir más fondos; es imprescindible transformar la matriz interna del gasto público para evitar que los mayores ingresos terminen absorbiéndose en erogaciones corrientes en lugar de transformarse en infraestructura”, añade.
SUSCRIBITE a esta promo especial