En plena discusión sobre la competencia de monedas en Argentina, Domingo Cavallo respaldó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central anunciada por el presidente Javier Milei, aunque advirtió que el proyecto oficial es insuficiente para consolidar un nuevo régimen monetario.
El exministro de Economía valoró que la iniciativa del Gobierno recrea dos pilares centrales de la reforma de 1992: que el objetivo excluyente de la política monetaria sea la defensa del valor del peso y que se prohíba el financiamiento monetario del déficit fiscal.
En una columna publicada en su blog, Cavallo precisó que el proyecto “contiene dos modificaciones importantes” que, a su entender, retoman el espíritu de la convertibilidad en materia de disciplina monetaria.
Además, consideró que resulta “muy importante” que las violaciones a estas reglas queden alcanzadas por el Código Penal y destacó la decisión de reforzar la independencia del Banco Central frente a las necesidades de financiamiento del Tesoro.
Más allá del respaldo inicial, el exfuncionario sostuvo que el texto enviado al Congreso no alcanza para cumplir con una de las promesas de campaña de Javier Milei vinculada a la libre elección de moneda.
Según planteó, “si lo que el gobierno persigue es la libre competencia entre el peso y el dólar (…) la reforma debería complementarse con dos disposiciones adicionales”, orientadas a blindar el nuevo esquema frente a futuros cambios políticos.
TAMBIÉN APUNTÓ CONTRA EL CEPO
La primera propuesta consiste en declarar al dólar moneda de curso legal “con las mismas propiedades que el peso”, de modo que ambas divisas puedan utilizarse indistintamente en contratos, precios y transacciones dentro del país.
La segunda apunta a prohibir por ley cualquier restricción futura al movimiento de capitales, estableciendo sanciones penales similares a las previstas para quienes financien el déficit fiscal mediante emisión monetaria.
Para Cavallo, la combinación de estas medidas permitiría crear “el marco legal para un sistema eficaz de competencia de monedas” que dé previsibilidad a ahorristas, empresas e inversores.
En otro tramo de su análisis, el exministro destacó el aporte del abogado Horacio Liendo, a quien definió como “autor intelectual del marco legislativo que organizó el sistema monetario, cambiario y financiero vigente entre 1991 y 2001”.
Cavallo afirmó que Liendo “me ha convencido que es imprescindible un adecuado marco legal para estas reformas” y pidió que tanto el Poder Ejecutivo como el Congreso tengan en cuenta sus propuestas durante el debate parlamentario de la nueva Carta Orgánica del Banco Central.
El exministro volvió a reivindicar el régimen de convertibilidad y sostuvo que “el régimen de convertibilidad de la década del 90 fue un sistema de competencia de monedas”, en el que el peso y el dólar convivían bajo una regla estricta.
LA ESTABILIDAD
En ese marco, recordó una pregunta formulada por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, durante su reciente visita a la Argentina, vinculada a la estabilidad de largo plazo.
Gran parte de la columna está dedicada a analizar la experiencia de Bulgaria, país natal de Georgieva, que en 1997 implementó una caja de conversión tras una crisis hiperinflacionaria y logró estabilizar su economía.
Para Cavallo, ese proceso demuestra que “un país que ha destruido su moneda puede reconstruir la confianza si reemplaza la discrecionalidad por una regla verificable”, siempre que esa política esté acompañada por reformas fiscales, bancarias e institucionales.
El exfuncionario destacó que el régimen búlgaro permitió reducir la inflación, recuperar el crecimiento económico y mantener una regla monetaria estable durante casi tres décadas, hasta la adopción del euro en 2026.
No obstante, aclaró que “la caja de conversión no fue una fórmula mágica” y remarcó que el éxito también dependió del saneamiento del sistema financiero, la disciplina fiscal y un amplio consenso político.
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