El juicio por las causas Hotesur y Los Sauces ya se encuentra en marcha. En las primeras audiencias ante el Tribunal Oral Federal (TOF) N°5, se comenzó con la lectura del requerimiento de elevación a juicio de Los Sauces, en donde la Fiscalía expuso su hipótesis sobre cómo funcionaba la ruta del dinero entre las empresas de Lázaro Báez y el Grupo Indalo y la inmobiliaria de la familia Kirchner.
La acusación, presentada por el fiscal Diego Velasco, investiga una “compleja maniobra delictiva” a través de la que los expresidentes Néstor y Cristina Kirchner, con colaboración de sus hijos Máximo y Florencia Kirchner, “montaron una matriz de corrupción en distintas áreas del Estado” para “enriquecer ilegítimamente” a “empresarios amigos” como Lázaro Báez, Cristóbal López y Fabián De Sousa, y a la propia familia.
Según expuso la Fiscalía, el mecanismo se apoyaba en una estructura inmobiliaria y hotelera que utilizaba alquileres de propiedades y hoteles para darle apariencia de legalidad a fondos que tendrían origen ilícito.
Así, se creó un circuito de dinero a través del cual los exmandatarios beneficiaron a empresas de Báez y el Grupo Indalo con contratos con el Estado nacional. Luego, se presume, parte de ese dinero retornaba a la familia Kirchner con contratos con su inmobiliaria Los Sauces.
La lectura de la acusación de la causa Los Sauces continuará hoy.
EL MECANISMO
La imputación del fiscal apunta a una supuesta maniobra de lavado de activos. Néstor y Cristina son apuntados de haber logrado que Báez, quien era su socio personal, se transformara en el dueño de un conglomerado de más de 30 sociedades. En el caso de López y De Souza, ambos llegaron a encabezar un holding empresarial de más de 150 sociedades.
Una vez que los empresarios aumentaron su patrimonio, los Kirchner crearon “un mecanismo permanente para el reciclaje de una porción de las ganancias, de modo que, una parte de aquellas pudieran llegar a manos de los exmandatarios con la apariencia de haber sido obtenidas en forma lícita”.
“Para ello, montaron un circuito basado en la actividad inmobiliaria y hotelera que les permitió canalizar regularmente fondos desde las empresas contratistas del Estado y sus vinculadas, a favor de la empresa Los Sauces, constituida por los expresidentes y su hijo Máximo, que se encargaría en lo sucesivo de recibir el dinero proveniente de los ‘empresarios amigos’”, remarcaron los fiscales.
Con ese dinero, la inmobiliaria Los Sauces adquirió un conjunto de propiedades, hoteles y terrenos, que luego fueron puestos a disposición de las mismas empresas que lo beneficiaron.
“De esta forma, el dinero proveniente de las empresas de los grupos económicos era recibido mensualmente como ‘dinero limpio’ en concepto de canon locativo a los expresidentes y a sus hijos, quienes luego, podían declararlo ante el Fisco como dinero legítimamente obtenido”, apuntaron.
LOS FONDOS
De acuerdo a las pruebas de la Fiscalía, el 88% de la facturación de Los Sauces correspondía a dinero de sus “empresarios amigos”: un 65 por ciento provenía de Inversora M&S y Álcalis de la Patagonia, del Grupo Indalo; mientras que un 23% pertenecía al Grupo Báez, a través de sus firmas Austral Construcciones, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto, y Valle Mitre.
Así fue que, a través de esta maniobra, entre 2009 y 2016 la empresa de los Kirchner facturó a estos dos grupos un total de 25.968.042,30 de pesos en concepto de alquileres de propiedades y hoteles, acusados de ser “innecesarios” o de estar por encima de los valores de mercado.
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