Adrián Ravier hizo su estreno como nuevo vocero presidencial de manera bien particular: leyó un discurso de 13 minutos ante la prensa acreditada en la Casa Rosada en una actividad en la que no hubo posibilidad de hacer preguntas.
Ex diputado por La Pampa, Ravier reemplazó en la vocería oficial a Manuel Adorni, que si bien parece tener las horas contadas en el Gobierno, aún conserva la Jefatura de Gabinete (ver aparte). Ayer puso primera y llegó acompañado al Salón Héroes de Malvinas por el habitual grupo de asesoras de comunicación del Gobierno: la ex secretaria de Comunicación, Belén Stettler, que responde a Santiago Caputo; la jefa de asesores de la Jefatura de Gabinete, Aimé “Meme” Vázquez, que es la mano derecha de Adorni; y la encargada de ceremonial del karinismo, Mara Gorini. Antes de entrar al salón, y con cierto nerviosismo, se detuvo tres minutos para terminar de repasar su repertorio.
También estuvo Fabián Fernández, el nuevo secretario de Comunicación y Medios de la Nación, que se encargaría de trabajar sobre la estrategia comunicacional de manera integral con todos los ministerios. Ravier, en cambio, sería el encargado de encabezar las conferencias de prensa semanales.
El nuevo vocero arrancó su discurso solidarizándose con el pueblo venezolano a raíz de los trágicos terremotos que afectaron a Caracas y La Guaira. Y tras una extensa descripción sobre su vida personal, académica y profesional, desgranó ciertos lineamientos de su gestión. “No me corresponde, en mi calidad de representante del Presidente, entrometerme en las competencias de otro poder de la República, ya sea el Judicial o el Legislativo, así como opinar sobre política partidaria ajena a la gestión, ni sobre temas que impliquen una intromisión en la política interna de otro Estado soberano”, avisó.
El vocero no se privó de desgranar elogios a Javier Milei. “En apenas dos años, transformó la economía argentina, sacándola de terapia intensiva para ponerla de pie. Es cierto que todavía no puede correr, pero el paciente ya empieza a caminar”, sostuvo.
Al término del encuentro, Ravier volvió para el sector de su despacho, mientras que Fernández fue a reunirse con Adorni.
Antes, hubo una promesa de mejorar la relación con el periodismo, que afronta serias restricciones para trabajar en la Casa Rosada. El 23 de abril, el Presidente ordenó cerrar la Sala de Periodista. Si bien dos semanas después fue reabierta, las limitaciones continúan porque está limitada la circulación y no se pude hacer guardia en los accesos a los despachos.
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