Más allá de los paños fríos puestos en estos días, La Libertad Avanza (LLA) transita su momento de mayor tensión interna desde que llegó al poder. Lo que comenzó como sutiles diferencias de criterio en los pasillos de la Casa Rosada mutó en una “guerra” abierta y digital, que expone las costuras de la mesa chica que rodea a Javier Milei.
El eje del conflicto ya no es solo ideológico o metodológico: ahora gira en torno a quién le dice la verdad al Presidente y quiénes, según los propios militantes de la primera hora, lo están aislando o mintiendo en su cara.
El detonante, la batalla de los “vicios de la política” vs. “el algoritmo”. La última crisis explotó en el barro de las redes sociales, el ecosistema natural del oficialismo.
Pero el debate de fondo del análisis político es el aislamiento informativo. En ciencia política se denomina “el síndrome del diario de Yrigoyen” a la tendencia de los entornos presidenciales a filtrar la realidad para que el mandatario solo reciba noticias amables o versiones distorsionadas que validen sus sesgos .En el caso de Milei, un presidente hiperconectado y cuyo principal insumo de pulso social son las métricas de las redes, el riesgo es doble.
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